Bea de Beatriz. Fue una chica de la que estuve colgado. Era pelirroja, con pelo largo y rizado, brillante, hermoso. Sus labios rosados y sus ojos verdes, inteligentes y vivos. Tenía una piel de porcelana, blanca como una geisa. Nunca he podido olvidarla y aunque no la volví a ver, ahí va mi solo, para ella.
No te lo niego. He pasado por circunstancias muy bellas y afortunadas en mi vida.
Voy a terminar de contar la historia si me lo permitís.:
A mí me gustaba Beatriz. Lo que pasó es que me puse a salir con otra chica, amiga suya. Fue muy dura conmigo, era muy fría, siempre distante, incluso cruel . Pero yo era un crío y empecé a quererla. Recuerdo la conversación con la que ella, en una cafetería, terminó conmigo. Lo pasé mal. Ahora me alegro. Me recluí en mi casa y mi único apoyo y objetivo era la guitarra.
Nunca volví a ver a Bea, mi niña del alma, la que únicamente vive en mi recuerdo.
¡Tú no eres gilipollas tío! ¡Ni de coña!. Te he leído y eres igual que yo, muy parecido. A veces hay personas que nacen con ciertos dones y carismas (otras con otros y muy respetables). Pero veo, porque sé ver, que eres igual que yo. jajaj. Tú tienes talento, sinceridad, inteligencia, humildad y corazón. De esa pasta se hace hierro amigo. Y sobre todo y lo más importante, humanismo. Los mejores hombres se construyen así. Los que dejan huella a veces y son humildes y buenos. Te ha tocado tío y vas a sufrir por ello. Lo peor es que no lo hemos elegido, y lo mejor... ya lo verás. Un abrazo bro.
Recuerdo a Bea y digo como dijo Quevedo: seré polvo, pero polvo enamorado. ¡El gran Quevedo!.
¿Qué diferencia hay entonces entre un músico apasionado, y el mejor de los poetas?.
Creo que fue Henry Purcell (el maestro Barroco Británico) el que dijo: "Más vale una noche apasionada, que cien otras". Se me corrija porque no recuerdo bien. Este genio murió de tuberculosis el 21 de noviembre 1695 en Londres a la edad de 36 años.
Manda narices que músicos con tantas y tan bellas obras, murieran a edades tan tempranas.
Como ejemplo dramático, Pergolesi (Giovanni Battista Pergolesi). Nació en los Estados Pontificios, al 4 de enero de 1710 - Pozzuoli, Reino de Nápoles, y murió el 16 de marzo de 1736). Escribía para Dios, como BACH.
Así compuso el gran maestro Giovanni Battista Pergolesi. Su Stabat Mater lo conocemos todos.
Está interpretado por Emma Kirkby y James Bowman ( Bowman el gran Contratenor, la más grande voz que nuestros oídos hoy en día pueden saborear.)
#1 Cabronazo, yo también estuve colgado por una pelirroja de ojos verdes y me has recordado aquellos tiempos. Ya estarás pensando, "espero que no sea la misma". No, tranquilo, jejejeje, que aquella chica no se llamaba Bea, ni tampoco era madrileña y además aquel amor platónico no fue durante mi adolescencia; yo ya era cuarentón. Además, yo ya me emparejé con otra mujer, que no es pelirroja, pero me gusta a tope y me hizo olvidarla.
Yo, con 17 años, tuve también una novia llamada Bea. La moza tenía 19 años, medía 1.88m., enormes ojos azules, melena oscura y lacia, morros carnosos, vistiendo siempre un larguísimo abrigo de piel negra, caminar de modelo con sus taconazos, hombros anchos y rectísimos... Absolutamente impresionante, sin paliativos. Como por aquel entonces yo era un ganso (por decirme algo bonito), y no podía estarme quietecito, tenía al mismo tiempo otras dos novias (una atleta corredora de 1500m y una rubia de ojos verdes, con unas piernas espectaculares), y, pese a ello, no dejaba de buscar una cuarta novia, por si me estaba perdiendo algo sin saberlo...
El caso es que había compuesto una canción muy romántica, titulada "cada vez que te Bea" [lo sé, es un poco forzado, pero seguidamente encontraréis la explicación] que apareció en una maqueta grabada para la Televisión de Galicia, ganadora por cierto del concurso a la mejor maqueta de ese año, y que incluía los siguientes versos:
"Solo soy una niña
con el pelo rubio y los ojos verdes,
solo una niña
y no puedo dejar de quererte".
Como habrá observado el lector atento, eso del "pelo rubio y los ojos verdes" no se corresponde con las características físicas de la tal Bea, lo cual le hizo sospechar (acertadamente) que la canción servía a dos finalidades diferentes: el título se dedicaba a una mujer y el texto a otra. Bea se dirigió a mis amigos y, hábilmente (argumentos materiales no le faltaban) les preguntó quién era la verdadera destinataria de esa canción; ellos respondieron con esa sinceridad que siempre ha caracterizado a los hijoputas de mis amigos: "seguramente se referirá a Marta, una de sus otras novias"... Y justamente así se acabó esta historia de amor ciertamente vivida pero jamás contada...
Búho: gracias por la base, sobre la cual me he permitido hacer un "arreglito" para patentizar que los recuerdos no siempre son como creemos que son, sino que el tiempo los ha moldeado o convertido en algo diferente, adaptado a nuestra "nueva realidad", así que, seguramente, no es inteligente llorar cuando ya todo pasó (esos maullidos de tu guitarra me han dado mucha pena) y ya no volverá (o quizá sí...).
La mía se cambió el nombre, justo al final. Se puso Adiós. Y me dejó. Antes de eso se llamó Ana, y antes Charo, Lola, ..;
Mismos problemas con distintas sonrisas.
¡Y cómo las echo de menos! (A las jams de este garito).