Guitarras

Gibson Flying V2, una pieza de coleccionista un tanto olvidada

A finales de los años 70, Gibson se planteó rediseñar algunas de sus guitarras más icónicas con el fin de darles una nueva vida, pues las ventas de Explorer y Flying habían bajado de forma considerable. Además se encontraron con un serio problema, ya que varias marcas como Ibanez, Hamer o Dean clonaban de forma evidente sus guitarras con un mayor éxito comercial. Tras lanzar el modelo Explorer II, una guitarra a la que añadieron un binding en la parte delantera, quisieron dar un paso más allá creando la Explorer E/2 -los nombres pueden confundir un poco-. Esta guitarra se distinguía por un fresado más redondeado que dejaba ver su cuerpo laminado de cinco piezas de arce y nogal en algunas zonas y fue diseñada por Chuck Burge.

Como compañera de esta guitarra también lanzaron el modelo Flying V2, una guitarra diseñada por Tim Shaw, uno de los gurús más importantes de la marca, famoso entre otras cosas años más tarde por sus recreaciones de las pastillas PAF de época, hoy en día cotizadísimas.

Tim Shaw había sido responsable de Fender antes de trabajar para Gibson por lo que quiso traer al nuevo diseño algunas de las características de la competencia (Gibson en esa época siempre se desmarcó de lo que hacían sus competidores, pero en este caso concreto le dieron carta blanca). De la misma forma que la E/2, la intención era la de mostrar la belleza del cuerpo laminado y se optó por un cuerpo claramente esculpido además de sus formas redondeadas, y aunque acabó en varios colores, el impacto visual es mucho más evidente en las piezas fabricadas en madera natural y las sunburst. En su parte trasera también realizaron un rebaje tratando de imitar a las Stratocaster. Su jack también pasó de la tapa frontal al lateral interior.

Otra de las particularidades de la guitarra fueron sus pastillas diseñadas en forma de boomerang, con un sonido cercano al de las pastillas simples pero sin hum. Estas pastillas fueron muy innovadoras y su sistema de funcionamiento era muy peculiar. Consistían en dos bobinas conectadas en serie y fuera de fase situadas en angulos inversos entre ellas. Cada una de ellas disponía de un imán ensamblado dentro de un recinto de plástico -un sistema muy parecido al de las Gibson S-1- y encintadas a una base metálica. Para que todo permaneciera en su sitio y evitar ruidos innecesarios las pastillas se poteaban con una pasta de epoxy, lo que ha hecho imposible realizar la ingeniería inversa con el fin de replicarlas. Su salida era bastante elevada (entre 12 y 13kohm).

Todas estas novedades se tradujeron a un precio final bastante alto para la época y al no cuajar entre el público, finalmente la V2 dejó de existir en 1983. Hoy en día aún se encuentran algunas en el mercado de segunda mano sobre precios que oscilan entre los 3500 y los 5000 dólares, aunque también es habitual encontrar salvajadas realizadas por gente que cambió las pastillas originales (recordemos que su sonido era muy peculiar) por pastillas humbucker de tamaño normal, modificando inevitablemente la estructura original.

Fuentes: Flying V.ch ;The Gibson Flying V Book ; Photobucket


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