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5 trucos para el estudio de grabación que no podrás repetir en vivo

Existe una ventaja del estudio de grabación que es parecida a la del mundo del cine: se pueden crear universos que jamás han existido en la vida real. Las películas de ciencia ficción usan trucos de cámara, muñecos, robots, e imagen digital para hacernos disfrutar mostrándonos algo que nunca podría ocurrir en el teatro, por ejemplo. Del mismo modo, muchos discos ofrecen situaciones sonoras que nos hacen soñar, pero que difícilmente podríamos llegar a interpretar en vivo sin hacer uso de ayudas basadas en la grabación/reproducción.

Y aunque tanto el cine como el estudio de grabación también se usan para ofrecer una representación natural y realista de cómo son las cosas, hoy vamos a echar un vistazo a algunos trucos que son exclusivos del mundo del estudio, ya que reproducirlos de manera auténtica en vivo probablemente nos resultaría imposible.

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1. Los miembros "fantasma" del grupo

Este es, probablemente, uno de los primeros y más frecuentes dilemas ante los que se encuentra cualquier grupo en el estudio: ¿grabamos más cantidad de guitarras simultáneas e instrumentos de los que en realidad tenemos?. La respuesta en la mayor parte de los casos es que sí, y es bastante habitual que grupos sin teclista incluyan partes de teclado, que grupos de dos guitarras graben arreglos como para dar trabajo a 7 guitarristas a a vez, o que el vocalista se grabe a sí mismo tantas veces que acabe compitiendo con el orfeón donostiarra.

Es una situación muy evidente y comentada muy a menudo, pero no es de los desafíos más incómodos a los que se enfrenta un grupo: en general tanto grupos como público aceptan que la versión "en directo" de la banda tendrá algunas diferencias con el disco en forma de pequeñas ausencias. 

Soluciones posibles: Si no tenemos presupuesto para contratar a todos los músicos que se necesitarían para reproducir nuestro álbum, podemos crear arreglos especiales para el directo que resuman las partes más prominentes de nuestro trabajo, tanto de guitarra como de otros instrumentos. Hay que mencionar que muchos grupos llevarán, ante esta situación, bases pregrabadas sincronizadas a metrónomo, pero si no nos gustan este tipo de recursos (que tienden a encorsetar un poco más las actuaciones en vivo) siempre podemos hacer versiones diferentes para la canción, que ofrezcan una faceta diferente del tema y que resten importancia a la ausencia de un teclado allí y unas cuerdas allá.

Lemur trompeta
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2. Grabarnos a nosotros mismos capa sobre capa

Este apartado es en realidad un matiz del anterior.

Es muy habitual que queramos engordar un sonido de guitarra o obtener una imagen estéreo más amplia grabando dos veces una parte de guitarra, ya sea de forma idéntica o con ligeras variaciones. "Eso también lo puedes hacer en directo siendo dos guitarristas", alguno pensará. Sí, pero lo cierto es que uno de los alicientes de grabarlo uno mismo es que los ataques de púa, ligados, bendings y slides sonarán mucho más "pegados" si somos nosotros mismos quienes ejecutamos las partes complementarias. Y duplicarnos mediante mitosis celular justo antes de cada concierto para obtener un clon idéntico de nosotros mismos no parece una opción viable.

Posibles soluciones para llevarlo al directo: ninguna, a menos que nos grabemos a nosotros mismos y toquemos sobre ello. Quizás algunos podrían estar más o menos satisfechos con un pedal de "doubling", que genera una sensación de "guitarra doble" sobre el sonido de un solo guitarrista tocando a tiempo real.

Sonido en vivo
Muchos grupos de rock tienen varios guitarristas para aportar mayor grosor, aunque sus estilos siempre son algo distintos

3. La cejilla mecánica "móvil"

Imagina un riff que hace un uso intenso de cuerdas al aire para funcionar. Ahora imagina que en una parte de la canción lo tocas algunos semitonos más agudo. Seguramente, te vendría de perlas usar una cejilla para poder mantener la misma estructura de ligados y cuerdas al aire que el original. Bueno, si eres lo bastante rápido, puede ser que seas capaz de poner la cejilla a tiempo en directo, eso suponiendo que tu guitarra soporte bien la afinación tras hacerlo.

Sin embargo, no deben haber sido pocos los productores que, para obtener los resultados más perfectos, han usado cejillas en múltiples partes del diapasón para obtener sensación de "cuerda abierta" incluso dentro de un único riff. Algo que es casi impracticable en vivo, a menos que te ayude un colega:

Posibles soluciones para llevarlo al directo: la primera y más adecuada es "crear" un arreglo o versión alternativa que no requiera de cejillas mecánicas constantemente. Otra posibilidad es el uso de cambios de afinación electrónico, ya sea desde pedales que controlen esta variable o mediante recursos más sofisticados como las guitarras estilo Variax o las pastillas MIDI.

Algunos grupos resuelven esto con cambios rápidos de instrumento o con guitarras de más de un mástil. Y si no, que te ayude alguien, como a Paul Gilbert en el vídeo anterior.

Guitarra en vivo
Aunque haya "guitar techs", los cambios de guitarra son más comunes entre tema y tema que dentro de una misma canción.

4. La afinación "camaleónica"

Se trata de una versión del apartado anterior: nuevamente suele darse en situaciones en que el productor busca el máximo efecto de "cuerda al aire" en arreglos y partes de guitarra, para lo cual cambia la afinación de la guitarra constantemente para adaptarla a cada una de estas partes dentro de una misma canción o fragmento. El tener combinaciones de afinaciones tan dispares en un mismo tema hace que replicar en directo lo que se grabó sea harto complicado.

En realidad, la situación es muy similar a la anterior, por lo que las soluciones también: o se opta por crear arreglos satisfactorios que se puedan resolver desde una sola afinación (esta es la opción recomendada por ser la menos aparatosa y la más económica), o se apoya uno en la tecnología para aproximarse a las partes más exigentes (cambios de afinación mediante pedales o sistemas Midi/Line6 Variax). La otra posibilidad vuelven a ser los cambios de guitarra ultra rápidos (una pausa dramática en el concierto puede venir bien o las guitarras de doble mástil.

Sonido en vivo
En los conciertos de un nivel de recursos medio o bajo siempre son mejores las soluciones sencillas

5. Pinchar tomas y cuantizar

Gracias a la tecnología digital, si nos equivocamos en un punto localizado mientras estamos grabando, no es demasiado complicado "pincharlo" (esto es la expresión habitual que se emplea para referirnos a grabar encima de esa parte concreta en la que hemos fallado algunas notas sin tener que descartar la toma entera). Incluso hoy en día la informática permite cuantizar, es decir, hacer que un riff tocado con un tempo no demasiado agradable, se corrija matemáticamente para adaptarse al tempo con un nivel de naturalidad impensable para otros tiempos.

Pero claro, arreglar eso en directo a tiempo real es inviable ya que son procesamientos 100% a posteriori (además de estar entrando en un terreno en el que algunos podrían opinar que estás empezando a no ser honesto con el público). Si te equivocas en las notas o en el tempo, te equivocaste: como diría Rocío Jurado..."¡Ahora es tarde señora!"

Sorprendentemente sí hay algunos "remiendos" que es posible hacer a tiempo real. Por ejemplo, las tecnologías de pitch shifting (o sea, Autotune) son lo bastante rápidas como para que la voz en directo pueda ser corregida cuando hay desafinaciones (o al menos, parcialmente) , funcionando simultánemente a otros procedimientos correctivos simultáneos, como la compresión, el de-essing o la puerta de ruido (efectos habituales en el procesamiento de la voz). Corregir la afinación no es algo que los guitarristas deseemos habitualmente, pero mencionarlo da cuenta del nivel tecnológico que se ha alcanzado.

Posibles soluciones: ¡Practicar! Aquí no queda otra, equivocarse en notas o en el tempo en medio de un concierto no es algo que ninguna máquina suela poder arreglar. Pero por suerte, tocar bien y a tempo es algo factible si somos disciplinados, y no tiene por qué costarnos un céntimo (o quizás sí, si nos pagamos unas clases y un metrónomo, claro).

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Administrar con sabiduría las técnicas de corrección nos dara un resultado equilibrado entre cómo queremos sonar y cómo sonamos realmente

 

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