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Steve Vai y la Evolution Tempo Orchestra, crónica

Steve Vai ofreció el pasado martes 18 de Junio un concierto único en un marco incomparable, el Hotel Auditorium del Centro de Congresos Príncipe Felipe, junto a la Evolution Tempo Orchestra, es decir, la orquesta de Rumanía.

Tras la gira de presentación de The Story of light, el guitarrista aterrizaba de nuevo en la capital española ofreciendo un espectáculo muy diferente al virtuosismo sin parangón, centrado en su figura como guitar hero. Un espectáculo centrado en la música, con arreglos de cuerdas, percusión, y vientos, para deleite de sus fans y para darle en las narices a los escépticos que consideran que un guitarrista solista es un músico egoísta.

El concierto comenzó con un retraso de prácticamente media hora, lo cual no importó demasiado a la audiencia, que permanecía prendada por el ambiente que se respiraba y la elegancia del Centro de Congresos, un lugar idóneo y elegante para un concierto de ese calibre, lo que explica su elección a pesar de ser poco accesible por medios de transporte públicos.

Los músicos comenzaron a tocar y Steve Vai salió entre aplausos de un público entregado desde el comienzo a su ídolo, mayormente, músicos y guitarristas, aunque los que tenían localidad en uno de los laterales se encontraron con que el director de la orquesta impedía, literalmente, ver a Steve Vai, al interponerse su figura sobre la del astro. Por fortuna, los asientos sobrantes permitieron que el público se despazara para ver el evento con mayor comodidad y todo el munto terminó contento.

El comienzo, instrumental a cargo de la orquesta, con Frangelica, mostró un máquina de hacer música en la figura de la orquesta rumana, con una sección de cuerdas magnífica, al igual que los vientos, y una percusión al principio menos presente, si bien terminaría siendo gran protagonista de una magnífica noche.

Tras Frangelica, elegante y sobria, la figura de Steve Vai se hizo notar con un pequeño juego con experimentos y el famoso pedal whammy. Palancazos, sonidos extraterrestres, y una exhibición que mostraba al Vai más extravagante, para dar paso a Racing the world, de su último trabajo.

Aunque parte del público estallaba en aplausos, no fue un comienzo a la altura de lo que terminaría siendo el concierto, con un Steve Vai más comedido y menos entregado que en otras ocasiones, tal vez al tratarse de una de sus primeras fechas en esta mini gira con orquesta.

Continuó después con The Murder, ahora con más protagonismo de la orquesta, que parecía haber cedido un poco del mismo a la figura del guitarrista. Fue el turno de la percusión múltiple, con guiños hacia el público y espectáculo, y con una mayor presencia de la sección de vientos que parecía encontrar su lugar, pero con el guitarrista aún lejos de su capacidad de conmover en directo.

Velorum y Gentle Ways continuaron por la senda anterior, ahora con Vai mucho más metido en faena, jugando con un público cómplice, sonriendo, y comenzando a disfrutar con la interacción público-orquesta-guitarrista. El concierto crecía en calidad, las cuerdas y la percusión se fusionaban con el músico en un perfecto envoltorio para las diabluras del guitar hero, que amenazaba con tocar cinco horas si el público lo aguantaba.

El clásico Answers levantó al público del asiento e hizo que se escucharan múltiples aplausos con un sonido aún más afinado y Steve Vai en estado de gracia, on fire, como dirían en su país. La perfección del concierto ya no estribaba únicamente en la técnica; era algo más, una comunión con el público en un escenario perfecto.

Le siguió, en una interpretación magistral, Whispering a prayer, una de las baladas míticas del americano, donde volcó su buen hacer interpretativo, dejando al respetable con la boca abierta. Con la ganancia bajo mínimos Vai nos deleitó con escenas musicales perfectas, y la orquesta hizo del tema algo único, mucho mejor que la mayor parte de las interpretaciones con banda.

A todo esto, servidor, acompañado por diversos foreros, ganadores de entradas en el concurso del foro, cambiaba de asiento para ver el concierto más centrado sin ningún problema, lo que hizo que nos cuestionáramos la diferencia de precio de las entradas.

El concierto continuó repasando clásicos, como The attitude song o Salamanders in the sun, de su obra Flex-able, con Vai más desatado y mostrando un feeling mucho más extraterrestre, pero en estado de gracia, emocionando con sus intepretaciones, y con una orquesta soberbia en la que la percusión hacía las delicias del público.

The crying machine, sin orquesta, y Lotus Feet, fueron tal vez un momento un poco menos intenso, la calma que precede a la tempestad. Tempestad que llegaría con una sublime intepretación, la mejor que he visto jamás, de los temas Bangkok y Fire Garden Suite, en el que pudimos ver a Vai tocar un sitar eléctrico, la acústica, la eléctrica, o el protagonismo absoluto de una orquesta que envolvía todo con su buen hacer.

Un momento para recordar que quedaría grabado en la retina de los asistentes a un concierto que ya era magnífico, a la altura de todo lo que podíamos esperar, y que tuvo como colofón, en forma de bises, la famosa Liberty, con una interpretación magistral y perfecta, y la Evolution Tempo con arreglos sutiles pero muy presentes.

For the love of god fue el penúltimo bis, subiendo aún más la intensidad y rayando la perfección con Steve Vai gustándose y gustando mucho al público, para terminar de un modo más excéntrico con polirritmias y compases dispares entre los músicos de la orquesta con el tema Kill the guy with the ball.

Finalmente, foto al público y ovación merecidísima. Steve comentó que todo estaba siendo grabado y la foto sería utilizada para una posterior edición, lo que hace presagiar que tendremos disco/dvd futuro de este magnífico evento.

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