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Muse: "The second law" (2013)

Parece que el concepto de banda tipo “rock arena” ha ido perdiendo significado con el paso del tiempo. Atributo sólo al alcance de unos pocos dinosaurios del panorama musical actual, dicha terminología ha recobrado sentido y vigencia gracias a la aparición de un trío procedente Teignmouth, Devon, Inglaterra ; Muse.

Lo que comenzó siendo una banda modesta con fuertes influencias de Radiohead, se labró un prometedor futuro desde aquel primigenio y modesto “Showbiz. ¿ Cómo? Conjugando dos factores principalmente; unas imaginativas composiciones defendidas en directo con rabia y una excelsa imaginación.

Matt Bellamy, alma de la banda, se ha erigido como uno de los mejores cantantes, guitarristas y compositores del panorama actual. Desde los falsetes más imposibles a las melodías más dulces y sentidas, sin olvidarnos de esas virtuosas, lascivas y sexuales interpretaciones vocales, el pálido y delgado frontman sorprende en todas y cada una de las facetas de su vida artística.

Bestia del directo, Bellamy parece tocado por el rey Midas; todo lo que compone se convierte en oro. También ayuda a la difusión su excéntrica personalidad y es que hay que ser un tanto marciano para querer dar una entrevista en un helicóptero por miedo a que un meteorito choque contra la tierra o centrar la temática de las letras en Apocalipsis y bizarras historias del subconsciente humano.

Pero, ¿qué define a Muse? Atmósferas eclécticas y psicodélicas llenas diferentes texturas sonoras, en ocasiones evocadoras, en ocasiones opacas y caóticas. Guitarras extravagantes repletas de suciedad con distorsiones de grano grueso. Base rítmica hiper pesada y cambiante o riffs enérgicos se encargan de acompañar la excelsa voz de Matt Bellamy, el cantante más versátil que ha dado el rock en años. Todo ello es necesario tenerlo en mente si se quiere entender el particular concepto que tiene Muse de la música.

Se ganaron el respeto de prensa y público con “ Origin of symmetry”, consolidaron su estilo y expandieron fronteras en “ Absolution”, alcanzaron un éxito sin precedentes gracias “ Black holes and revelations” y terminaron por establecerse en la cúspide del rock con “ The resistance”, su disco más accesible y edulcorado de toda su pomposa discografía. Ahora vuelven con “ The second law”, un álbum que seguramente dará que hablar.

Mucho se ha especulado sobre el nuevo disco. Cuando una banda genera tanta expectación el más mínimo movimiento en falso puede suponer una decepción mayúscula. Muse no deja indiferente; o se ama o se odia, en eso radica su magia…Y su maldición.

The second Law

“ The second law” no entra a la primera. Es un redondo con menos punch del que cabría esperar, pero que una vez digerido, encierra algunas perlas remarcables. No obstante, la sensación que queda tras escucharlo es de absoluta improvisación. Iré tema a tema.

1. Supremacy

" Uprising", " Take a bow", " apocalypse please"...Algo que siempre ha caracterizado los temas que abren los discos de Muse es la capacidad de sorpresa que generan. Suelen ser cortes atípicos y con vida propia y, en ese sentido, "Supremacy" se queda un poco en tierra de nadie. A lo largo de sus 5 minutos de duración encontraremos guitarras gruesas y pesadas, melodías suaves y ritmos acelerados pero sin la magia de antaño. Los cambios entre partes resultan algo forzados y se echa en falta esa capacidad de sorpresa y expectación que se espera de ellos. No es un mal tema, pero se aleja de las cota de calidad habitual en ellos.

2. Madness

El primer single del disco ha sido " Madness" y no dudo que no tardará mucho en alcanzar las primeras zonas de las listas de éxito. Si bien en su comienzo me dejó algo frío y fui crítico con su elección, las progresivas escuchas han conseguido que se convierta en uno de mis temas preferidos y es que " Madness" es una balada con pedigrí. Lo que comienza como un tema simple con un sensible Matt apoyado sobre una base de dubstep no hace más que ir in crescendo, regalándonos entre medias un tímido solo con un sonido muy cristalino muy en la onda de Joe Satriani en " Engine of creations".La melancolía, la pasión y el feeling desprendido en el último tercio del tema es realmente escalofriante.

3. Panic Station

Cambiamos radicalmente de estilo para adentrarnos en el pop más moderno muy del estilo de bandas como " the ting things" y con reminiscencias de INXS. Con un marcado recuerdo en su estructura al famoso " Another one bites the dust" de Queen, el tercer tema del redondo intenta ser fresco y sorprendente y si bien lo hace, no es para bien. Guitarras percusivas, un Matt forzado y unos arreglos un tanto desafortunados no terminan de encajar ni en el estilo de la banda ni tan siquiera en el conjunto del disco. Si bien ya consiguieron crear un clásico con " Supermassive black hole", esta vez no han tenido tanto tino.

4/5. Prelude – Survival

El primer corte instrumental del álbum es el sinfónico " prelude" , el cual desemboca en el controvertido " Survival". Mucho se ha discutido sobre si realmente era una canción adecuada para enarbolar un evento tan importante como unos juegos olímpicos dada su extravagancia y poca accesibilidad pero, al margen de esto, lo que si que está claro es que es el tema más Muse de todos. Coros barrocos y apocalípticos heredados directamente de Queen, melodías grandilocuentes y agresivas vocalmente, base pesada y un solo desquiciado son, junto con las habituales capas de efectos marca de la casa, símbolo inequívoco del legado de los Muse más "absolutianos".

6. Follow me

Querían reinventarse, dar un paso más allá y ganar nuevos adeptos y " Follow me" es una evidente muestra. Con un claro deje a los The Killers más actuales, el corte resulta repetitivo, monótono y algo machacón debido a la base a su base dubstep. ¿ Sensación generada? Una mezcla entre hastío e indiferencia.

7. Animals

...Y pegamos un giro de 180º. " Animals" es una de las joyas del disco. Preciocista, taimada, atmosférica e influenciada por el rock progresivo de los 70 y Radiohead,' es de largo el tema más elegante de todo el compacto. Melodías tenues y fraseos jazzisticos desembocan en un final marca de la casa, cercano al in crescendo de " invincible".

8. Explorers

De marcado carácter casi navideño ( pandereta incluida ), “ Explorers” nos muestra el lado más tierno y pausado de Muse, una canción sencilla cuya magia y maldición radica precisamente en eso, su extremada simpleza. Si bien la línea vocal es inocente y agradable, en un par de escuchas la monotonía se apodera de ella y la relega a un evidente segundo plano.

9. Big freeze

Producida por Adrian Bushby ( Muse, Foo Fighters ), la canción es muy dinámica, con unas guitarras funkeras y una alegre y adictiva melodía que incita a no estar quieto. El final del tema parece que quiere arrancar de manera más enérgica pero se queda a medio gas entre los flirteos de Matt con su guitarra.

10. Save me

Buscando la redención a través de la música, Chris, bajista de la banda, coge el micro y nos sorprende en un tema etéreo, cristalino y muy atmosférico. El aura a medio camino entre el chill out y los U2 más calmados inunda un corte preciosista que adolece de algo más de gancho en la melodía vocal.

11. Liquid state

Nuevamente es Chris quien nos dirige por este tema rockero de una manera más vívida que en el anterior corte pero deja algo frío. Teniendo por referencias pretéritas obras de arte como “ Hysteria” o “Stockholm syndrome” , “liquid state” se me antoja llano y descorazonado.

12/13. The second law: unsustainable / isolated system

Cuando salió el adelanto de esta nueva entrega, la gente se temió lo peor. La carta de presentación era un tema a medio camino entre la electrónica más moderna y las excentricidades guitarrera marca de la casa que hasta al más acérrimo fan de Muse dejó descolocado. Los cortes que dan título al compacto son instrumentales pero no al uso. El primero nos adentra en el mundo del dubstep más denso , con voces robóticas, bases pesadas y coqueteos excéntricos con la palanca de la guitarra eléctrica, al más puro estilo Steve Vai mientras que el segundo es una outro sinfónica cuyo único objetivo es cerrar la suite pues adolece de algún punto remarcable.

Conclusión

Que Muse no tienen que demostrar nada a nadie creo que queda fuera de toda duda. Han hecho lo han querido, algo muy loable por un lado , pero me temo que les va a costar un alto precio. Querer volverse más receptivo a otros mercados cuando se tiene una personalidad tan marcada suele traer problemas. No es un mal disco; está bien producido, Matt está inconmensurable, pero adolece de la magia, la rabia y la genialidad de entregas pasadas. Improvisación, frescura o ganas de romper con la etiqueta de “difíciles” es algo que han tenido en mente en esta nueva entrega, y eso se nota. A pesar de todo el disco es más que disfrutable, lo malo es que, tras escucharlo, la sensación de estómago vacío que deja provoca unas irrefrenables ganas de pinchar cualquiera de sus discos anteriores como medicina inmediata, y es una pena. Quizás la próxima vez.

Aquí os dejo el enlace del concierto entero en HD que dieron en el itunes Festival de este año:

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