#1 Acabo de verlo y me ha gustado mucho. Les vi en directo en el palacio de los Deportes, durante la gira del Out of this world. Iba al palco de prensa con ciertos prejuicios por la ausencia de Norum y salí con ganas de más Marcello. En la rueda de prensa se mostró un tipo muy natural.
Por ahí me queda algún vinilo autografiado.
#1 eso suena DPM..
Gracias por tu amabilidad de compartir..
Fácil no está,tiene mucho juego, quiza lo más difícil es la expresión, me gusta como lo has interpretado, se escucha muy bien, saludos
Está muy muy bien!! 🎸
La verdad es que Norum es único pero Kee Marcello también es un fuera de serie.
#2 Vaya historia! Cuenta un poco...
Bravo! La sección de tapping y los harmónicos son la parte más difícil (al menos para mi).
#7 Ya está contada: rueda de prensa, firma de discos para sortear en la revista y concierto en el Palacio de los Deportes en 1989. En aquella época comenzaba la polarización entre el metal más bruto y resto de hierbas; era el auge del thrash y el power con Slayer, Anthrax, Testament y Metallíca. Surgió un desprecio enorme hacia el glam en plena germinación del grunge noventero. Bon Jovi se sacudió las lentejuelas, Poison, Ratt y Dokken cayeron en picado y las mallas fueron reemplazadas por vaqueros y botas tejanas. Mötley Crüe se salvaron de milagro, como siempre.
Europe estaban encajonados injustamente en la etiqueta de rock para niñas, CBS no pagaba a los medios especializados y estos los poníamos a parir; que ya ves tú qué especialización teníamos, si no había uno solo con carrera y la mayoría casi no sabían juntar dos letras. A mí me llamaban maricón porque también me gustaba el jazz, esa era la mentalidad abierta de los popes del metal español. Fuimos al concierto con el mayor prejuicio del mundo; yo iba con ciertas expectativas porque, aunque siempre he mantenido mi criterio aislado de la miasma circundante, el pensamiento venenoso te acaba afectando de una forma u otra. Alegrón, uno de los mejores conciertos de mi juventud. Excelentes instrumentistas, vocalista nacido para dominar el escenario con arte, interpretaciones perfectas y un Marcello soberbio, contenido y en su sitio. La definición de un concierto limpio, sonido muy potente, repertorio sin fisuras, banda compacta y coordinada. Los temas que en los primeros discos sonaban huecos por esa producción de juguete que los mantuvo en el arcén hasta este Out of this World sonaban magníficos en directo.
Resumen, un éxito de público, pero no de crítica porque la consigna del bucanero y el baranda era matarlos a toda costa hasta que la discográfica soltase pasta; y, no mucha, la soltó. Me entusiasmaron porque lo pasé bien con un buen espectáculo inesperado. Casualidades de la vida, el batería era primo lejano de una conocida de la chica con la que salía entonces. Ya en la rueda de prensa, se les percibía como gente muy natural sin ínfulas, a pesar de la ristra de discos vendidos en todo el mundo. Poco más puedo contar, que a Tempest le encantaron las bravas y las pide cada vez que regresa a Madrid, como a tantos otros. A Mike Patton le teníamos que sacar el careto de la paella porque era como droga para él. Hay muchas anécdotas por ahí.