Aquí estamos comentando. Un cliente ha pedido una cita a las 11:30, así que se fastidió el paseo... Bien, es mejor trabajar...!!!
Alodelmo. Gracias por la base. Discrepo de Hojalata: la plancha me parece, más bien, un potenciador de graves (que tanto caracterizan tu sonido); el sonido del ampli rebota contra el muro y lo recoge la plancha a través de los micros que tiene instalados en los agujeritos que, en su momento, sirvieron para expulsar el vapor, y de ahí lo envías (por USB) a la tarjeta de sonido. No sé, esto es lo que me parece a mí...
Sobre la impro, no cometes ni un fallo, le has pillado muy bien el ritmo y haces multitud de frases muy bien metidas, ganando altura de miras. Tu vestimenta de guerrero (esta vez camiseta y pantalón) y esa agarrada de palanca nada más comenzar, ya hacían prever que íbamos a escuchar una jam potente y destroyer, y así ha sido.
Hojalata: vaya ocurrencias tienes, querido colega...
Un cuento del abuelo: en una aldea de Galicia, el presidente de la comisión de fiestas nos preguntó si podía subir al escenario un chico del pueblo, que cantaba muy bien y quería "lucirse". Por supuesto, le dijimos que sí, y así nos tragábamos quince o veinte minutos de actuación (como es bien sabido en los ambientes profesionales de la música de verbena, cuando menos haya que tocar, mucho mejor) y, de paso, previsiblemente nos reiríamos un poco y tendríamos motivo de conversación para los largos viajes de vuelta a casa. Y allí apareció un tío de más de dos metros de alto (yo mido 1,92 y era notoriamente más alto que yo), debidamente vestido para el evento, con traje negro, camisa blanca, corbata negra y zapatos perfectamente abrillantados para la ocasión. Obviamente, no teníamos ni idea de lo que iba cantar pero, siendo todos músicos, pues malo sería que no "enganchásemos" con la canción. El problema vino cuando el pobre hombre (era un Loquillo desgarbado), cual mâitre de hotel, levanta su pedazo de brazo derecho y emite un chasquido con los dedos al tiempo que dice en alto y mirando a su público:
-"La canción del chó".
-¿Del qué, perdona...?.
-"Del chó, la canción del chó" (al tiempo que chascaba sus dedos al mismo tiempo que decía "chó")
Pues nada:
-Entendido, ve arrancando tú, y te cogemos por el camino. Coge tú el tono que mejor te venga.
Y, sorpresivamente, comienza el tío a cantar la canción de Raphael que has utilizado en tu base:
Yo, te amo con la fuerza de los mares
Yo, te amo con el ímpetu del viento
Yo, te amo en la distancia y en el tiempo
Yo, te amo con mi alma y con mi carne
Yo, te amo como el niño a su mañana
Yo, te amo como el hombre a su recuerdo
Yo, te amo a puro grito y en silencio
Yo, te amo de una forma sobrehumana
Yo, te amo en la alegría y en el llanto
Yo, te amo en el peligro y en la calma
Yo, te amo cuando gritas cuando callas
Yo, te amo tanto, yo, te amo tanto
[...]
Imagínate: cada vez que el tío decía "chó" al percusionista y a mi (que, la verdad, siempre nos apuntábamos a todo) nos caían las lágrimas de la risa, hasta tal punto que yo me tuve que sentar en el suelo del escenario para no caerme de la risa, y el percusionista no era capaz de sostener las baquetas entre los dedos, escondiéndose del público entre los platos, pero sus arritmias le delataban... Obviamente, toda la orquesta se contagió de la risa al vernos a nosotros, y aquello fue un circo ante todo el pueblo, que asistía muy serio a la escena en que parecía que nos reíamos del pobre cantante que, aunque malo, tampoco se merecía aquello, pero es que no podíamos aguantar la risa: la canción tenía demasiados "cho"... El tipo acabó su canción del "chó" y se bajó del escenario todo ofendido diciendo frases en gallego que más vale no reproducir aquí...
Juancar51: me has traído muchos recuerdos de la música de los 60/70/80. Está muy bien tocado, con muy buen gusto y un sonido muy acertado para el caso. Vengo observando una notoria mejoría en tus frases, cada vez más melódicas y menos bluseras o rockeras, lo cual, a mi modo de entender la música, es siempre un avance. Muy bien tocado.