Sentimientos de un guitarrista hacia su instrumento

Puede que el título deje vuestra imaginación libre... pensad lo que queráis, pero esto va en serio.

¿Que siente alguien que toca la guitarra hacia su instrumento personal? Me refiero al suyo... os cuento mi historia...

Cuando apenas tenía 15 o 16 años quise empezar a tocar la guitarra, gracias a mis primos, los cuales empezaron de jóvenes en los colegios de monjas que por entonces se estilaban... de hecho, uno de ellos me ayudó a elegirla. Cuando después de haber practicado la típica escala cromática 1-2-3-4 en una guitarra clásica (de dicho colegio anteriormente mencionado), mi tía (y no mi madre, que sería lo "lógico") fue la que decidió regalarme una guitarra, con la que poder empezar, pero también poder seguir con ella durante años, y que fuera el instrumento algo que me ayudase, y no al contrario. Pues bien, me acuerdo que en un Luthier cerca del dentista de mi madre, un día paseando vi muchas guitarras (entre ellas la mía) y decidí entrar. Probé algunas (la mía no) pero yo era muy n00b y apenas distinguía de una Yamaha, una Ibanez o una Sonora... así que mi primo vino conmigo y las probó... y se fijó en la mía... la tocó y le convenció... pero ese día no llevaba suficiente dinero y no la pudimos comprar. La guitarra, una CORT SOLO estaba ya pre-modificada. Llevaba unas pastillas Bartolini V-94 (no las Cort originales) y todo el sistema eléctrico cambiado entero, incluyendo un coil tap. Me gustó mucho, pero no tenía esperanza en comprarme una guitarra tan buena desde el principio.

Al mes, volví con el dinero suficiente para comprarla, y allí estaba, metida en una vitrina, limpia, totalmente brillante y como nueva. El Luthier me dijo que me la estaba guardando, que me vio que me encantó y que me la guardó (tenía otras guitarras como Ibanez o ESP...). La pagué y me fui a casa contento... yo estaba empezando y se me hacía difícil el puente flotante y el mástil, pero poco a poco me acostumbré... fue metiéndose en mi vida como si de una persona se tratara... alguna siesta me he echado con ella... jejeje.

Mi profesor de guitarra (Toni Cotolí) la probó y quedó sorprendido por el tacto y el sonido, y me dijo que desde luego era una buena compra. Pero un día casi me muero... al intentar yo re-octavarla y modificar la altura de las cuerdas, el puente se salió del sitio, y en ese momento se me paró el corazón... no porque me quedara sin guitarra (tenía dinero para comprarme otra), si no porque esa era MI guitarra... me había acompañado desde el principio... las noches en vela tocando 1-2-3-4, acordes "de acampada"... siestas (como he dicho antes), o simplemente viajes y demás eventos, como para ahora perderla encima por una estupidez mía. Con mucho miedo y cuidado la llevé al Luthier y como si de una operación se tratase, pasé los siguientes 3 días histérico. Remarco, podía haberme comprado otra.

Cuando salió del Luthier estaba perfecta, excepto una marca al lado de la palanca que le hice yo sin querer... y que ahora tiene como mera anécdota. Son ya casi 9 años los que llevamos juntos, y la necesito casi para vivir. No hay viaje que no me la lleve, duerme por el día en mi cama... todos mis amigos la conocen, y lleva en el clavijero 2 coleteros de las 2 mujeres mas influyentes en mi vida: mi mejor amiga, y mi novia. También una pegatina de alto voltaje, a modo de customización, pero que sin ella, no sería igual.

Ahora, la Universe de 7 cuerdas también tiene su historia, y también forma parte de mi vida... de hecho, he temido incluso dejar de querer a mi niña de siempre, pero he visto como se hacía hueco en mi gran corazón. Pero casi todo, es tuyo, mi Cort.

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Un saludo y gracias por leer.
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