El anticristo parte I - Los cristianos son malos guitarristas

[url=http://reflexionesbelial.blogspot.com/2010/04/los-cristianos-son-malos-guitarristas.html]Despierta!!!!: Los cristianos son malos guitarristas - El anticristo parte I[/url] He iniciado en mi blog una serie de críticas basadas en la observación empírica y en mis conocimientos de psicología, acerca de cómo la iglesia manipula a la gente utilizando los instintos más primarios de las personas (miedo, envidia, ira, desasosiego) y otras cuestiones similares. Mi intención es simplemente remover las conciencias de todos los que se sienten tristes por el mero hecho de existir, aquellos que se arrepienten simplemente por ser. Sé que es una cruzada que tengo perdida, pero tengo que intentarlo. De igual modo, cuelgo aquí íntegro el artículo, aunque a los que os guste, os pediría que paséis el enlace de mi blog a otros, para poder remover conciencias. Os lo dejo. Los cristianos son malos guitarristas - El anticristo parte I La reflexión de hoy, que está dedicada a la "moral" católica, viene dada por mi asistencia como padrino, hace unas semanas, al bautizo de mi hermana. Hay pocas cosas que me den tanta grima como ir a la iglesia. No quiero que se me malinterprete; como monumentos están muy bien, es un placer ver algo tan hermoso, construído con el dinero que le robaban a los pobres (llamémoslo diezmo) mientras los señores disfrutaban fornicando con sus esposas. Es una oda a la propia historia del ser humano. Sin embargo, lo que representan, me produce vómitos, urticarias, y efectos secundarios. Es como la bicodina de House, solo que no engancha ni me hace tener alucinaciones -tal vez si me inundara el fervor alucinaría y vería a la virgen, pero seguramente trataría de mancillar su honor y sería destruído por el Altísimo-. En este caso, traté de tomarme el bautizo, no solo como un acto importante para mi hermana (inconsciente cachorro de 10 años cuya mente no quiero joder, aún puede ser feliz xD), sino para observar la liturgia, las formas de la gente en la iglesia, y cómo han mantenido atados a los miembros del "rebaño" durante siglos. Porque, hablemos claramente... Si un político nos dijera, comparándonos con ovejas, que somos parte de su rebaño, que somos un mamífero ovino que solo sabe pastar y balar, y que él es nuestro pastor y guía, ¿votaríamos a ese político? Probablemente si, y es descorazonador, porque es lo que ocurre con la iglesia, el único partido político que parecer ser tan eterno como su esquivo líder, ese Gran Hermano que todo lo ve. La liturgia, misa, farsa o comedia comenzó antes de iniciarse el acto en si. La catequista de mi hermana vino hacia mi y me saludó efusivamente sin conocerme de nada. Se rió, y me dijo "pensábamos que el hermanito de Dalila sería un chiquillo". "Resulta obvio que no", le respondí algo -muy- seco. Acto seguido hablaba de lo orgullosa que se sentía por inundar a "sus niños" con su luz. Cuando le dije que a Dalila la había parido mi madre y hasta nuevo aviso era su niña, me echó una mirada ávida de sangre pagana, y marchó a otro lugar a catequizar ovejitas. Poco después, aparecía el pastor. Un perro bien alimentado, por cierto. Me saludó educadamente y todo parecía marchar bien hasta que, mientras hablaba, puso su mano sobre mi hombro. Sería fácil pecar de oportunista y aludir a los comportamientos recientes (y arcaicos...) de los miembros del clero, pero tengo casi 28 años, así que la pederastia no cuadra. Le aparté educadamente el brazo y le comenté que no me gustaba que me tocara un desconocido. Tuve la fugaz impresión de que yo no era de su agrado, y seguramente me habría metido una pera vaginal por el conducto rectal si hubiera tenido la ocasión, pero no llegamos a conocernos hasta tal punto... Tras eso, comenzó el bautizo, mientras un miembro de la familia materna de Dalila me explicaba lo que se suponía yo iba a decir traicionando mi fé atea, que tanto le debo al señor. A partir de aquí, comienza el verdadero chiste... En un bautizo, el cura estuvo hablando durante 20 minutos sobre el pecado original, el arrepentimiento por los pecados que hemos cometido ANTES DE NACER y sobre lo agradecidos que le hemos de estar a dios por perdonarnos si seguimos su férrea y absurda moral y balamos alegremente al son de la flauta (tomadlo con segundas intenciones si queréis) del orondo perro pastor púrpura. Lo cierto es que no recordaba el ritual católico como algo tan descarado... La gente inclinaba sus cabezas con un claro gesto de sumisión ante esas palabras. SOMOS MALOS, HEMOS PECADO, parecían decir. ¿Cómo puede alguien aprovecharse hasta tal punto del miedo y la culpabilidad humana, como para provocar esa reacción en otro ser humano? La gente esta PIDIENDO PERDÓN POR VIVIR!!! El cura continuaba explicando que si los niños se alejaban de la fé católica sería culpa de sus padres (esa si que es buena, si tu hijo piensa por su cuenta es que le has educado mal) y que estos debían velar por inculcar esa fé sin "posibilidad de que existan fisuras en el futuro". A todo esto, la gente cantaba alegremente al son de unas guitarras desafinadísimas que pretendían tocar una sucesión asquerosamente manidas de acordes asquerosamente optimistas (para quien lo entienda, hacer una discografía entera con la progresión I-IV-V-I solo está al alcance de un católico o un mono con un platillo). Para mi sorpresa, hicieron una "adaptación" del tema "The sounds of silence" de Simon&Garfunkel, que evidentemente destrozaron (¿dónde está la SGAE cuando se le necesita?) hablando de la alegría de "sentir al señor" (Sade tiene un relato sexual muy bueno sobre como los curas hacen que sienta un niño al señor muy dentro de él). La interpretación era absolutamente infernal, Belcebú y sus mil demonios no habrían podido imaginar tortura peor para un músico ateo como yo. Cristo puede haber imbuído la fé en esos chicos, pero no les ha dado la capacidad de coordinar los dedos para poner bien dos acordes seguidos... Después vino el momento del "yo renuncio", "yo creo", "es mi fé", y demás fórmulas que se supone que yo debía repetir. Evidentemente, no lo dije. Unas veces simplemente callé, mientras observaba la mirada furibunda de la catequista, y otras respondía "no renuncio al mal", "es vuestra fé" o "ni de coña". Puedo venderme por mi hermana y hacer de padrino por lo que significa para ella, pero no renuncio a mis creencias... En ese momento, sorprendido por la estupidez de los actos que allí se perpretaban contra la propia vida, contra el DESEO DE VIVIR, de hacer cosas buenas, cosas no tan buenas, cosas triviales, simplemente de disfrutar de nuestra mente y nuestro cuerpo (que son casi la misma cosa), decidí empezar a escribir una serie de artículos en los que exprese por qué odio la moral católica, la moral que ha traído algunas cosas buenas a la sociedad occidental, pero que nos ha llenado de prejuicios baratos, de odio hacia la vida, hacia este mundo, el mundo real por el que nos movemos, hacia el sexo, hacia el amor verdadero, que no debería volcarse sobre un imbécil infinito que no se deja ver, sino sobre otras personas. Esa moral que propaga las habladurías sobre otros pero condena todo acto de placer y que ha hecho de nuestra sociedad lo que somos; unos HIPÓCRITAS. No voy a extenderme más en esta entrada, porque no quiero resultar cargante, pero desde luego lo que vi allí me ha hecho reflexionar sobre los señores de púrpura (de nuevo va con segundas) que, en cierto modo, siguen rigiendo nuestros destinos. Por eso me reafirmo; Los cristianos son malos guitarristas. Pero sobre todo, no saben ser vividores ni sacarle jugo a toda esta mierda que hemos creado y que podría, al menos, dar un poco menos de asco... Y para más adelante, he hecho un tema con Damnnation llamado Dear Lord (Fck me), que trata precisamente sobre las personas que se arrepienten por estar vivas y piden perdón al Altísimo por su propia existencia. Allá ellos. Por mi que dios me folle bien follado y me deja en paz. Paz, amor y urticaria.
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