Rutinas II: El orden



He estado pensando y meditando sobre este tema durante las últimas semanas y ya hoy os traigo el segundo artículo de Rutinas: La organización. En principio cuando decidí hacer una "saga" de artículos que traten sobre los diferentes aspectos de la rutina y el avance progresivo, pensé dejar la organización para el final, ya que se trata del quizás más prescindible de todos los aspectos. Pero últimamente hablando en varias ocasiones con algunos amigos y músicos me he dado cuenta de que la disciplina y el orden son los grandes aliados olvidados del músico. Ayer, leyendo la Pequeña Crónica de Ana Magdalena Bach, la actitud organizada de Bach que su esposa describe en el libro me inspiró para compartir mi punto de vista al respecto del orden.

Muchos músicos y algunos de ellos muy grandes, se han forjado entre desorden y sin grandes hábitos de estudio, aunque es más que probable que se trate de una minoría, ya que la mayoría de "los grandes" aseguran haber llevado una rutina constante y mantenido una férrea disciplina en todo momento. Los hay que pueden estudiar sin organizarse y sin hábitos de estudio y son hoy grandes músicos; eso es algo respetable y no hay porqué tacharlo de erróneo. Yo no voy a decirle a nadie cómo tiene que estudiar, trabajar y organizarse, pero lo que puedo hacer y haré en este artículo es relatar la que yo considero la mejor forma de estudiar y trabajar basándose en mi experiencia; los pasos que yo he seguido y que he podido notar positivamente en cuestión de semanas mejorando a un ritmo que ni yo pensé poder alcanzar. Por lo tanto este artículo, de este punto en adelante, será subjetivo y basado en mi experiencia y opinión. Así mismo aprovecho para hacer una pequeña aclaración: currar diariamente una rutina y trabajar duro durante horas no lo es todo: no te olvides de DISFRUTAR y de todo lo que la Música en verdad es. Toca por tocar, súbete a un escenario, date un pique con un colega, jamea, improvisa, compón tu música... Puedes avanzar, aprender y llegar a ser un virtuoso músico, pero no olvides en el camino lo más importante. Con esto, vamos allá:

Introducción


Aquellos que sigan un método como éste o similar entenderán en poco tiempo el verdadero significado y valor de la eficacia. La máxima: El desorden es igual a ineficacia. A continuación trataré los tres tipos de organizaciones diferenciables (trabajo, tiempo y espacio) y en todas ellas es aplicable. De hecho me atrevería a decir que en la mayoría de disciplinas, artes y trabajos, es aplicable. Si no sabes qué tocar y te pones a buscar ejercicios pierdes tiempo; si no te decides sobre qué tocar después de tu ejercicio pierdes tiempo; si no sabes dónde has puesto el metrónomo pierdes tiempo; si estás con internet abierto delante pierdes tiempo. Johann Sebastian Bach decía "La inexactitud es el derroche de lo inapreciable, de la única cosa que no se puede obtener por segunda vez: el tiempo". Si de verdad quieres que las condiciones en las que estudias sean lo más beneficiosas posibles para potenciar la utilidad de lo que haces primero, organízate.

Organización del trabajo



1) Recolecta: Es importante tener todos los ejercicios de los que dispongas de una forma accesible e intuitiva. Puedes ordenarlos dentro de una carpeta en el ordenador o incluso en subcarpetas por técnicas o dificultad. Si los tienes en papeles, un archivador con categorías sería lo idóneo.
2) Elección: Una vez tenemos todos los ejercicios organizados, hay que elegir los que formarán parte de la rutina. Al principio no te ralles demasiado con este punto; a medida vayas trabajando los ejercicios sabrás cuales te son útiles; irás metiendo nuevos que encuentres, desechando otros que ya no te son útiles... Elige con respecto a los objetivos que quieres conseguir con ellos y con el tiempo irás modificándolos para potenciar tu rutina.
3) Ordenación: Éste es otro aspecto que se establece a "ojímetro" y que luego va variando hasta que encuentras la forma con la que estás más cómodo. Se refiere al orden en el que haces tus ejercicios durante la rutina. Elige un orden que sea progresivo, de menos a más; calienta antes y enfría después. A tu ritmo, busca lo que creas mejor y trabaja con ello para probarlo. Encontrarás lo mejor para ti.

Organización del tiempo


Dejadme que lo repita: "La inexactitud es el derroche de lo inapreciable, de la única cosa que no se puede obtener por segunda vez: el tiempo". Transporta tu organización del trabajo al tiempo. Yo he podido comprobar que trabajo mucho mejor cuando tengo un horario de trabajo, aunque también he podido comprobar que da igual hacerlo una hora antes o una hora después. Hay que ser exigente con uno mismo, pero siendo razonables; no te ayudará poner tiempo a cada ejercicio que hagas. Dedica a cada ejercicio lo que creas que necesita. Yo tengo un "horario de aproximación" con límite de inicio pero sin límite de fin; nunca sé a dónde me van a llevar mis blanquitas. No te olvides de marcarte descansos cada X tiempo.

Organización del espacio


Ahora toca transportar el trabajo en tiempo, al entorno. Ya comentábamos en la primera entrada de Rutinas que es probable que tengas un montón de cosas propias de lo que haces por todas partes: púas, cables, cds, cuerdas... Muchos músicos no son amigos del orden, si eres uno de ellos asegúrate de dos cosas: de que puedas localizarlo todo rápidamente y de que estés agusto en tu entorno. Yo por mi parte procuro tener el mayor orden posible para sentirme a gusto estudiando; orden por fuera es igual a orden por dentro. Cada uno es un mundo, pero lo que está claro es que cuanto más ordenado esté tu entorno, más fácil te resultará encontrar cualquier cosa, a parte de la sensación de tranquilidad que transmite el orden.

Bueno no quiero alargarme más, espero que esto os guíe un poco y arroje algo de luz a vuestros aprendizajes; a mí en su día me habría ayudado leer algo así, ojalá a alguno le pase lo mismo.
Un saludo!
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