Teoría y técnica

Backing tracks para improvisar sobre los modos griegos

El tema de los modos griegos está ampliamente estudiado y enseñado, pero habitualmente, como estudiantes, lo damos por finiquitado una vez conocemos las escalas que surgen de la tonalidad mayor de C: los siete modos de la escala mayor y sus digitaciones principales.

Lo primero para profundizar en el tema es entender que cada modo es una inversión de la escala principal: la que nace desde la nota uno de la tonalidad, la tónica, y que genera el modo jónico.

El resto de los siete modos se construye invirtiendo el modo Jónico, al poner como raíz cualquiera de las otras seis notas de la escala; es decir: poniendo al principio de cada una de las posibles escalas la nota correspondiente al modo que queremos generar, y continuando desde ahí hasta completar el total de siete notas.

En la tonalidad de C mayor, la escala fuente es C-D-E-F-G-A-B. Si invertimos (empezamos) sucesivamente esta escala desde cada una de las restantes notas, vamos construyendo los siete modos de la tonalidad de C mayor:

* En rojo la localización de la nota C, tónica, tanto en los siete modos como en la estructura de cada uno de ellos.

Ahora toca aprender las digitaciones. Es imprescindible en este punto diferenciar entre escala y digitación:

  • Escala: sucesión de notas separadas por intervalos determinados y fijos, que definen su tipo y carácter.
  • Digitación: cada una de las diferentes maneras de tocar una escala determinada a lo largo del diapasón (mástil).

Lo más habitual es aprender las digitaciones de los siete modos, pero haciendo referencia a una sola tonalidad. Es decir, siguiendo con el ejemplo en C: aprendemos la escala jónica de C, la dórica de D, la frigia de E, la lidia de F… y así sucesivamente. Sin observar que este método es lo mismo que si aprendiésemos todas las digitaciones de una sola escala, en este caso la jónica de C. Esto es debido a que una escala —sea el modo que sea— tiene, como mínimo, tantas digitaciones como notas tenga dicha escala.

Veamos la correspondencia digitaciones/modos en la tonalidad de G mayor, tocadas desde la sexta cuerda:

Ahora veamos las siete primeras digitaciones de cada modo, o lo que es lo mismo las siete digitaciones del modo jónico:

En el diagrama se ven los intervalos de la escala mayor de G con la tónica en rojo, a lo largo de las siete digitaciones. Y en la 6ª cuerda, las notas raíz de cada modo diferenciadas por colores, que son el inicio de la 1ª digitación de cada modo. De esta manera, se puede llegar a entender que la primera digitación de la escala de un modo cualquiera a su vez ¡es siete cosas! La 1ª digitación de dicho modo; y las digitaciones correspondientes al orden que la nota raíz (primera nota de la digitación que estamos ejecutando) ocupa en el resto de los seis restantes modos. Por ejemplo, la digitación que empieza en la 4ª de la escala de G, nota C, es:

  1. La 4ª digitación de la escala Jónica de G.
  2. La 3ª digitación de la escala Dórica de A.
  3. La 2ª digitación de la escala Frigia de B.
  4. La 1ª digitación de la escala Lidia de C: ésta es la opción principal.
  5. La 7ª digitación de la escala Mixolidia de D.
  6. La 6ª digitación de la escala Eólica de E.
  7. La 5ª digitación de la escala Locria de F#.

¿Qué quiere decir todo esto?

Fácil: que en cada digitación de la escala mayor, o lo que es lo mismo, en la 1ª digitación de cada modo, están contenidas las digitaciones de los demás modos. Sólo es cuestión de encontrar la raíz de cualquier modo que escojamos, y focalizar ahí la digitación del modo que hayamos elegido.

Se trata, pues, de aprender independientemente cada digitación, pero de manera aislada. Es decir, sacadas del contexto de la tonalidad, como si fueran elementos independientes.

Una vez aprendidas las digitaciones «1» de cada modo, es necesario practicarlas todas desde una misma nota (raíz), por ejemplo C. Pasar de un modo a otro cambiando la digitación para acoplarla al nuevo contexto armónico, de manera que vayamos convirtiendo a la escala con raíz en la nota C (tónica), en un grado diferente cada vez: C jónico, C dórico, C frigio, C lidio, etc.

Entendiendo además que, cosa importante, al tocar cada una de las siete opciones para una misma raíz, el modo que marque dicha nota en cada opción nos indicará, respectivamente, la tonalidad en la que estamos:

A la hora de improvisar, una vez hecho el ensayo de las escalas de cada modo y aprendido a visualizar sus diferencias en la estructura interválica de cada uno de ellos, son importantes los intervalos/notas comunes para que el paso de un modo a otro sea fluido y lo más melódico posible. Veamos:

  • Las notas comunes en las escalas (modos) mayores tocadas desde una misma raíz son cinco: todas menos la 4ª y la 7ª, las que quitamos para construir una pentatónica mayor a partir de cualquier escala mayor diatónica. Podemos comprobarlo con las tres opciones mayores con raíz en C:

C-D-E-G-A = Pentatónica mayor de C, como esqueleto común para los modos mayores.

  • Las notas comunes para las escalas (modos) menores tocadas desde una misma raíz son también cinco: todas menos la 2ª y la 6ª, las que quitamos para construir una pentatónica menor a partir de cualquier escala menor diatónica. Podemos comprobarlo con las tres opciones menores con raíz en C:

C-Eb-F-G-Bb = Pentatónica menor de C como esqueleto común para los modos menores.

  • El modo locrio con raíz en C sólo tiene en común la 1ª, 4ª y b7ª con el mixolidio; y la 1ª, b3ª, 4ª y b7ª con los tres modos menores. Comprobamos con raíz en C:

Mixolidio y locrio en C: C-F-G
Dórico, frigio, eólico y locrio en C: C-Eb-F-Bb

Esto nos ayuda de sobremanera a la hora de improvisar: Si tomamos como base las pentatónicas apropiadas para cada modo, es decir, pentatónica mayor para los modos mayores y pentatónica menor para los modos menores, con raíz en C, sólo nos resta localizar en la digitación de las pentatónicas dónde se encuentran las notas que diferencian un modo de otro. Veamos un ejemplo con la digitación de la escala jónica y eólica con raíz en G.

Jónica de G a pentatónica mayor:

Eólica de G a pentatónica menor:

Nos queda el trabajo de hacer lo mismo con el resto de los modos, lidio y mixolidio con pentatónicas mayores; y dórico y frigio con pentatónicas menores.

El locrio es un poco más difícil, pues la b5ª, la quinta disminuida, la nota «extra» que diferencia este modo de cualquier modo menor, rompe la estructura básica de una pentatónica menor al construirla quitando la 2ª y la 6ª: Hay que bajar medio tono a las quintas de una pentatónica normal. Lo más fácil en este caso, es localizar las notas comunes del locrio con el resto de los modos, sin pensar en pentatónicas, sobretodo la nota raíz, y desviarse por ahí, utilizando las notas comunes como «pivote» para cambiar de escala.

Pues bien, para que podáis practicar todo esto, he compuesto dos backing tracks con los que podéis improvisar. Uno para los modos menores y el locrio al final y otro para los modos mayores con una »sorpresa locria» final. Os pongo los acordes y os explico la estructura de compases de las dos bases:

Backing track modos mayores + sorpresa

Son secciones de 16 compases para cada modo mayor —jónico, lidio y mixolidio—y otros 16 para la parte «locria»; donde realmente no existe un acorde C locrio propiamente dicho, si no que se modula a la tonalidad de Db, es decir, tonalidad en la que el VIIº, modo Locrio, es Cø. Para improvisar en esta sección del backing track, es cierto que usaremos la escala locria de C, pero focalizada sobre los acordes IVº y Vº de Db; Gb y Ab.

Hay una claqueta de dos compases que os avisa del cambio de modo. Os dejo un esquema:

Backing track Modos menores + locrio

Son secciones de 16 compases para cada modo menor —dórico, frigio y eólico—y otros 16 para el modo locrio; donde se modula a la tonalidad de Db, es decir, tonalidad en la que el VIIº, modo Locrio, es Cø.

Hay una claqueta de dos compases que os avisa del cambio de modo. Os dejo un esquema:

Una vez practicado esto sobre el backing track, usando las digitaciones «1» de cada modo con nota raíz C, lo que queda es el trabajo de toda una vida: hacer lo mismo con las seis restantes digitaciones de cada modo, localizando en ellas las notas importantes, por su puesto la raíz, y poco a poco las demás notas comunes… Al final os daréis cuenta que es un camino de ida y vuelta, y una vez controlado todo el material, aunque se tenga conciencia de dónde estamos en cada momento, ya no se piensa en modos, si no en tonalidades con su escala principal y sus siete digitaciones. Patrones en los que localizamos puntos de referencia necesarios para construir melodías y solos.

No nos desanimemos; el punto de llegada no existe, sólo es importante ir disfrutando de cada nuevo avance y del descubrimiento de nuevas sonoridades hasta ahora desconocidas. Después de todo, esto es una herramienta como las demás: siempre ayudan si sabemos para qué las necesitamos.

Javier Cabañas
EL AUTOR

Soy músico profesional desde hace 20 años. He tocado, grabado en estudio, impartido clases y disfrutado de la música en muchos ambientes y situaciones. Además, doy clases de guitarra eléctrica en Madrid.

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