Guitarras

Review de Rapier Guitars T-Steel y S-Steel

Rapier es un fabricante de guitarras que trabaja desde Madrid y ofrece un catálogo basado en sus amplias posibilidades de customización, a partir de dos modelos básicos, el T-Steel y el S-Steel (especificaciones completas en el link). Inspirados en otros dos modelos clásicos e icónicos de la historia de la guitarra, estas dos guitarras son una estatégica combinación de elementos incombustibles de la Stratocaster y la Telecaster con aportaciones de carácter algo más moderno, como golpeadores de acero, acabados relic, y diseños especiales que les dan la apariencia de haber sobrevivido a un conflicto bélico.

En Guitarristas hemos podido probar dos de sus modelos, El T-Steel y el T-Steel (este último en configuración SSH) y conocer de primera mano su carácter y paleta de sonidos. Una experiencia interesnte que queremos compartir con vosotros y de la cual os queremos contar los detalles.

Rapier Guitars

Diseño y acabados

Tanto la S-Steel como la T-Steel presentan un acabado relic intenso, con desgastes agresivos, metales con muestras de óxido y desgaste, y múltiples señas de tratarse de una guitarra que ha vivido múltiples aventuras. Ya hemos visto anteriormente acabados como este, normalmente asociados a guitarras con aire vintage, pero en el caso de estas Rapier se ha optado por algo distinto: combinarlas con acabados plateados y golpeadores metálicos, que les confiere un aspecto algo más exótico y moderno.

La impresión final de este instrumento es atractiva desde un primer momento, en que la limpieza y el orden en el diseño y en los elementos impera por encima de todo, y en que en absoluto se ha hecho uso del “todo vale” aprovechando el relic. El mástil, los extremos de los trastes, los bordes de las imperfecciones y “heridas” de la guitarra: en todo ellos se ha invertido tiempo y ha habido preocupación tanto por la apariencia como por el tacto.

Rapier T-Steel

A título personal, nos ha gustado la combinación de elementos: el golpeador y tapas traseras metálicas (de acero, particularmente) combinado con las siluetas de cuerpos que todos conocemos, y los clavijeros de estilo clásico (Kluson) les da personalidad sin salir del sendero de lo conocido. Otro punto positivo: el diseño de la pala es siempre una parte difícil a la hora de agradar a todos, pero nos ha parecido moderado pero moderno al mismo tiempo.

Rapier Guitars

Tacto del instrumento

Como mencionábamos en el apartado anterior, aunque los acabados se basan en importantes desgastes y agresiones al instrumento, sobre la rodilla y en las manos, la guitarra es suave y bastante agradable, entregando una sensación bastante familiar, y no demasiado lejana a las guitarras en las que se inspiran. Eso sí, aunque los ojos nos muestran una Telecaster y una Stratocaster, lo cierto es que la sensación al tocar es algo más moderna, con una acción amable (baja y accesible, pero sin exagerar), y con un deslizamiento de la mano fácil gracias al acabado hecho con sellador del mástil.

Rapier T-Steel

El radio 10”, sin representar una diferencia abismal respecto al 9’5” de muchas Stratocaster, sí le aporta una sensación diferente al interpretar sumado al mástil en forma “Chunky C”, dando como resultado una guitarra situada en un punto intermedio interesante entre lo clásico y lo actual. Los posiciones para los acordes ofrecen comodidad y una sensación espaciosa, y los licks exigentes en las partes altas del mástil se pueden ejecutar con un nivel muy aceptable de facilidad, sin necesidad de recurrir a los mástiles hiperdelgados de las guitarras metaleras. Todos los controles ofrecen una sensación sólida y agradable, y las partes que deberán soportar un mayor esfuerzo mecánico, como los selectores de pastilla y los botones de la correa parecen robustos. Del mismo modo, tampoco tenemos queja de la respuesta del puente de la S-Steel que, sin abusar, nos permitió realizar algunos efectos para enriquecer la interpretación, manteniendo la estabilidad de la afinación en límites absolutamente correctos.

Rapier S-Steel

Sonido

El sonido de la S-Steel y de la T-Steel es, posiblemente, uno de los puntos en que más se manifiesta la idiosincrasia de estos modelos. Hay que mencionar que las Rapier llevan sus propias pastillas B&B bobinadas a mano, en lugar de optar por modelos de fabricantes de gran tirada, como Seymour Duncan u otros. B&B es una empresa de tamaño menor, ubicada en Valencia, que bobina sus pastillas de forma tradicional, tratando de acercarse al resultado que ofrecería una pastilla original de los años 50.

Al conectarlas, ambas guitarras ofrecieron un tono bastante natural, que en una balanza de frecuencias tal vez se desplazarían más hacia los tonos medios y graves, ofreciendo por instantes cualidades casi acústicas al rasguear acordes. Quisimos forzar un poco las cosas para arrancar algo más de garra, añadiendo agudos en el amplificador e incluso un poco de saturación, y en todos los puntos de este recorrido ambas guitarras entregaron sonoridades agradables a la par que útiles.

Rapier Guitars

En el caso de la T-Steel, en cuanto le añadimos un cierto overdrive, y ayudamos un poco a los agudos con el amplificador, obtuvimos un ataque con espontaneidad y vida, que se llevaba fenomenal con la ganancia. Todos los acordes sonaban con claridad, y con una entonación excelente a todas las alturas del mástil. Esta cualidad nos ayudó a ser más creativos y a arriesgar mucho más, pudiendo emplear recursos que en muchas guitarras descartaríamos por embarrarse o por pecar de una entonación dudosa.

La T-Steel ofrece sonidos sumamente interesantes en las tres posiciones de pastilla, que aconsejamos someter a tantas saturaciones diferentes deseemos con el fin de ver cómo reacciona, ya que por lo general, todo el continuo que va desde el overdrive suave o semilimpio (especialmente si tiene a brillante) hasta los tonos marshalleros cargados resulta muy gratificante.

T-Steel

  Pastilla del mástil Posición central Pastilla del puente
Limpio
Overdrive

En cuanto a la S-Steel, también pasamos muy buen rato con ella. Es cierto que es algo menos brillante que su compañera, y que el ataque tiene algo menos de mordisco. El tintineo característico de la Stratocaster en las posiciones de pastilla simple es algo tenue aquí, sustituito po un tono ligeramente más redondo y amable, pero igualmente detallado y que reacciona a nuestra forma de tocar. Tal vez no sea la Stratocaster para aquellos que buscan su faceta más aguda, sino para aquellos que aman esa otra vertiente más melosa y redondeada. Además, la inclusión de una Humbucker, si bien nos quita el sonido de pastilla single en puente, nos lo compensa ofreciéndonos tonos de rock más gruesos y con sustain. En limpio también puede resultar muy útil, ya que ofrece un tono enérgico, y con una cualidad nasal que puede tener numerosas aplicaciones en muchos contextos Rock, Pop e incluso algunos géneros de Country. Eso sí, de nuevo la S-Steel mantiene la estupenda virtud de la T-Steel para entregar acordes con claridad meridiana y con una entonación envidiable a casi cualquier altura del mástil.

S-Steel

  Pastilla del mástil Posición mástil-centro Posición central Posición centro-puente Pastilla del puente
Limpio
Overdrive

Conclusión

Cuando se trata de mezclar lo clásico y lo moderno, a veces es difícil dar con la cantidad justa de cada ingrediente. Además, los guitarristas resultamos ser comensales muy difíciles de contentar, en que cada uno tiene una visión muy diferente. Aún así, nos ha convencido la apuesta de Rapier por combinar los fundamentos de las dos guitarras más influyentes de Fender con sus pequeñas excursiones fuera de la convencional, especialmente en lo estético. Esta decisión ayuda a estos dos instrumentos a conservar la personalidad, algo meritorio considerando lo fácil caer en la repetición cuando se fabrican instrumentos basados en modelos de referencia como estos. Eso sí, hay que tener presente que el precio de las guitarras de Rapier no está al alcance de todos, superando de largo los 2.000 euros en la mayoría de los casos.

En el terreno de lo tonal, la forma en estas guitarras empastan cuando hacemos acordes, o cuando tocamos licks acompañados de una nota pedal es lo que más nos ha gustado, y resulta casi adictivo. Rara vez hemos escuchando a las voces pelear por emerger, puesto que todo parecía ocupar su lugar incluso al utilizar saturaciones. Esto es una gran virtud, ya que al final, el guitarrista tiende a esquivar inconscientemente aquellos recursos en que su instrumento o cadena de efectos no responden tan bien y, al final, termina suponiendo una cierta barrera a la interpretación.

Sí hemos de mencionar que ambos instrumentos tienden más hacia los medios y los graves, y el brillo que a veces caracteriza la Tele y la Strato tuvo que ser enfatizado desde el resto de nuestro equipo. No lo consideramos un defecto, ya que las pastillas que llevan suenan muy bien, ofrecen una gran dulzura que es además compatible con niveles muy diferentes de saturación. Particularmente, la T-Steel nos ha parecido una guitarra divertida de tocar y cargada de sonidos que servirán para muchos géneros. Hablando de la S-Steel,  a aquellos que busquen el sonido metálico -a veces incluso latoso - de una Strato atacada con energía les recomendamos que lo mencionen a Rapier con el fin de que les ayuden a encontrar otra combinación de electrónica que se acerque más a ese concepto. Pero los que quieran una Stratocaster con complejidad, con un grosor redondeado y que sea capaz de responder a las sutilezas dinámicas de nuestra interpretación, encontrarán en la S-Steel una guitarra con una gran capacidad para los estilos más detallistas y melódicos.

Rapier

Más información | Rapier Guitars

 

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