Guitarras

Fender Stratocaster made in Japan

A los que seáis reincidentes en mis plúmbeas reviews no hará falta avisaros de que va a ser larga, poco técnica y más enfocada al mundo de las sensaciones (¿qué es si no la música?) que al de los datos. Entre otras cosas porque, después de dos días de intensas y continuas conversaciones con el señor Google, sé poco más sobre mi guitarra de lo que ya sabía antes de comprarla. Eso sí, he aprendido un montón sobre lo difícil que es catalogar una Fender japonesa y por fin he descubierto la diferencia entre las Made in Japan (MIJ) y las Crafted in Japan (CIJ): Grosso Modo, política de marketing de Fender, y, a partir de 1998, todas las Fender que se fabrican en Japón llevan el CIJ, no existiendo diferencia alguna en cuanto a calidades ni cualidades entre las CIJ y las MIJ. Vuelvo a dedicar esta review, como ya hiciese con la de mi LAG Arkane, a mi buen amigo Toni Castilla, gurú y experto (aunque él sólo se reconoce aficionado) en cualquier cosa que lleve cuerdas y se enchufe a un ampli. Él me asesoró, me acompañó a hacer el trato y verificó que lo que me estaba llevando era un guitarrón de verdad y no una copia china de las que por desgracia cada vez pululan más en este mundillo. ¡Va por ti, maestro!

Como algunos de vosotros ya sabéis, mi penúltimo ataque de GAS que iba a ser calmado con la adquisición de una Fender Stratocaster Aerodyne CIJ, finalizó con la compra de “Modesta”, una SG Faded cañera y desbocada. Como suele pasar en estos casos, el alivio del GAS fue superfluo, pues aquella Fender que se quedó en la tienda donde compré la Gibson, se quedó también reverberando en mis meninges. Para más INRI, resultó que la Gibson se llevaba fatal con mi ampli Hot Rod Deluxe. Mientras que en otros amplis en los que la conectaba (ENGL Fireball, Marshall JVC 800 y 900) sonaba de vicio, meterla en mi Hot Rod y arruinarse la personalidad de ambos (guitarra y ampli) era todo uno. La pastilla del mástil saturaba los graves hasta al punto de requerir nuevos ajustes en los controles del ampli. O bien cambiaba de ampli, o bien de guitarra, o, como mínimo, la pastilla del mástil de la Gibson, cosa que sin duda la hubiese “desnaturalizado”. Entonces apareció esta Stratocaster Made in Japan como caída del cielo. Su anterior propietario andaba gaseado por una SG, así que al día siguiente hicimos el trueque. Los que conozcáis el porqué del nombre de mi Gibson, Modesta, me acusaréis sin duda de insensible. Quizás tengáis razón, pero ni Modesta ni yo éramos felices con el sonido que obteníamos. Ella está en buenas manos y a mi Fender la he bautizado como “Destroyer”, que era el apelativo cariñoso con el que todos conocíamos a mi amigo Modesto. Estoy seguro que él hubiese aprobado el cambio. Era muy de los Maiden, y qué os voy a contar que no sepáis de las guitarras de David Murray y de Adrian Smith.

Como deduciréis más adelante –si no lo habéis deducido ya- un servidor no es experto en Fender (de hecho no soy experto en nada salvo en pegarme unas siestas de escándalo) por lo que serán bienvenidos datos que me ayuden a catalogar mejor mi nueva strato. Estoy pensando en escribirles un mail a FujiJen a ver qué me cuentan. De Fender Ibérica paso. En realidad los que pasan son ellos. Aún espero contestación a varios correos que les envié solicitándoles dónde podía encontrar una Aerodine en España. Si para vender pasan, imaginaos para resolver dudas… A lo que íbamos, que me enrollo y me enrollo…

Entrando en Materia

Según el certificado de la guitarra, mi Destroyer nació en la planta de FujiGen Gakki, en Japón, en 1995 (número de serie U + seis dígitos). Fue exportada a USA y allí pasó un control de calidad de forma satisfactoria por Fender USA donde expidieron un certificado de ajuste (All OK) antes de venderla a un particular. Ésta es la historia que tengo documentada. A partir de aquí el antiguo propietario me cuenta que hizo un trueque con otra guitarra al tipo que la había comprado en EEUU. Así es como llegó hasta mí mi Destroyer.

En cuanto a qué modelo de guitarra es, según he investigado por la red, todo parece apuntar a que es una Fender Stratocaster MIJ Standard BLKB (black beauty), vamos, negra y blanca al más puro estilo Clapton, con cuerpo de aliso, mástil de arce de 21 trastes medium jumbo y diapasón de palisandro. La pala y el logo son modelo 65 (aparecidos inmediatamente posterior al logo tipo “spaghetti” y anterior a las palas grandotas y el logo en negro de los modelos de los 70), Los clavijeros son los clásicos Strat con el logo Fender, sin bloqueo pero de tacto muy agradable. Monta el puente “synchronized tremolo” clásico en tantas Stratocaster y, como en casi todas ellas, selector de cinco posiciones, un control de volumen y dos de tono. Respecto a las pastillas, no tengo claro qué lleva. En algunas de las páginas que he consultado le asignan las mismas que las Standard USA de la época (american vintage single coil), mientras que en otras le colocan unas “Japan alnico single coil”. Así que ni idea. En todo caso, mi oído –que ya sabéis que no es nada del otro jueves- no sabe encontrar diferencias sustanciales entre éstas y las Texas Special de mi Stratofrankestein. Alguno habrá diciéndose “¡Coño! Desmonta el pickguard (estilo 62, de tres capas) y el mástil, y saldrás de muchas dudas” y yo le responderé que sí, pero me da penita violar su intimidad de tal forma, que no hace ni tres días que nos conocemos. Aunque todo se andará…

En cuanto a calidad y acabados, sencillamente espectacular. Tanto a la vista como al tacto resulta exquisita. He tenido la suerte de probar varias americanas de gama alta y mi Destroyer no debe envidiarles nada. De hecho, he leído en varias páginas que en aquellos años “post CBS”, en Fender USA andaban molestos con la calidad de los instrumentos llegados desde Japón, en muchas ocasiones superior a los producidos entonces en USA, cosa que los dejaba en evidencia y les fastidiaba su política de precios. Ahora iba a copiaros la ficha técnica, pero veo que, como quien no quiere la cosa, he ido enumerando, uno a uno, todos los componentes.

Lo mejor

- Auténtico sonido, perdón, SONIDAZO Stratocaster. Especialmente en las posiciones 2 y 4, donde se consigue ese tono acampanado tan peculiar. Me ha sorprendido la pastilla del centro. Tiene muchísima caña, algo que jamás había encontrado en una Stratocaster ni en ninguna superstrato. He leído que algunas Fender japonesas venían con la polaridad invertida en la pastilla del centro. No sé si será el caso de ésta (que opinen los expertos, please) o sencillamente se trata de una pastilla poteada con jalea real ;) El caso es que esa pastilla es totalmente usable ella solita y proporciona un sonido mucho más contundente de lo que suele ser habitual en las pastillas centrales de stratos y superstratos.

-Tacto del mástil. Por delante y por detrás (ejem…) Es comodísimo. Una delicia pasear por todo el mástil, tanto en los trastes superiores como en los inferiores, mucho más accesibles que algunas superstratos de cuernos afilados. -Dinámica. Permite matizar el toque de una forma espectacular, noble y cauta si se la trata con cariño y estremeciéndose con ese twang tan sui géneris cuando se le ataca con ganas.

Lo Peor

- Uso del vibrato. Si eres de los que les gusta achucharle a la palanca como a mí, deberás contenerte. El puente y los clavijeros cumplen perfectamente y mantienen la afinación con un uso “civilizado”, pero no es un Floyd Rose, y si haces burradas con la palanca, la afinación se resiente más de lo deseable, especialmente la tercera cuerda. Lo de la tercera cuerda es algo que he encontrado, no sé si fruto de la casualidad, en varias Stratocaster.

Fotos

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Mi Destroyer vista de cara. Al lado tiene otra Diosa como ella ( ésta de la mitología griega, creo, pero no recuerdo su nombre).

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Aquí la tenéis de medio lado. El acabado del canal del alma le queda realmente sexy ;)

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Pala y logos modelo 65. El número de serie debajo del logo Fender y el Made in Japan bajo el de Stratocaster. Guía de cuerdas única de tipo “mariposa”.

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Afinadores Strat con el logo de Fender. Cumplen excelentemente su cometido y mantiene la afinación de forma más que correcta.

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Synchronized Tremolo. Un clásico en la mayoría de Stratocaster. Quizás sea casualidad, pero la decadencia de Fender en su época CBS se inició justo cuando les dio por hacer inventos y substituir esta maravilla –sencilla pero efectiva- por otros puentes de, digamos, más prestaciones. Por fortuna las aguas volvieron a su cauce y hoy día las Stratocaster que montan otros puentes se lo curran de verdad y sí mejoran lo presente.

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Aquí tenéis a Miquelet en la “redacción” donde escribo las Reviews. Magui, mi secretaria de cuatro patas, se ocupa de que no me despiste mirando los pajarillos y las mariposas.

Sonido

Aquí os dejo un vídeo –he de cambiar la webcam- en el que he intentado que se escuche la mayoría del tiempo la guitarra en limpio, tal cual, salvo algún momentillo en el que he metido algún efecto (casualmente tenía los pedales en casa) efectos que veréis rotulados en el vídeo para que nadie se llame a engaño. Lo suyo, hubiese sido haber hecho esta review con el Fender HotRod y un micrófono en condiciones, pero lo tengo todo en el local de ensayo y hubiese tenido que esperar hasta la semana que viene y, para entonces, ya habré acabado las vacaciones y sabe Dios si tendré tiempo de hacer nada. Así que he pillado lo que tenía por casa: mi ampli Roland GC 498 Tube Logic System, que tiene un limpio delicioso, y -aquí el problema gordo- un micro cutre que compré por 30 euros en Andorra y que, pese a llevar la marca de Sony, es más malo que pegarle a un padre con un palo el día de San José. Con ese micro he llevado la señal hasta el PC por la entrada “mic” y allí, tras intentar quitarle algo del ruido de fondo que agarraba, lo he mezclado con la base con el Audacity. Os prometo que suena infinitamente mejor (puñetero micro!!!) de lo que aparece en el vídeo. A ver si algún día me animo y acarreo con el ampli -es que pesa un huevo, eh?- y un micro decente del local y subo otra cosilla más currada.

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Aquí mi set de grabación “mega-pofezioná”. Atención al soporte del micro (taburete de Ikea).

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Y aquí os dejo un par de vídeos El primero el que os comentaba que he grabado con sonido del ampli con una impro sobre un bluesillo. El segundo grabado con la guitarra enchufada al PC con el Guitar Link y Amplitube, que si una imagen vale más que mil palabras, dos vídeos han de valer, por lo menos, como siete trillones y medio.

Gracias muchas a todos por aguantar leyendo hasta aquí. Hasta la próxima review.

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