Guitarras

Fender Day 2012 en Barcelona: crónica de un fenderadicto

El pasado jueves, después de esperarlo durante más de un año, por fin pude asistir a un Fender Day. Os digo lo de esperar más de un año porque teniendo prevista mi asistencia al Fender Day de 2011 con mi amigo Toni (otro enfermo guitarrero y Fenderadicto como yo), un asunto laboral de última hora me fastidió los planes. Aquella celebración se llevó a cabo el año pasado en Alfasoni Barcelona, con presencia incluida de Raimundo Amador. Así que, mientras a mi amigo Toni y su chaval Víctor les ponían a punto sus respectivas Strat y charlaban con Raimundo, un servidor de ustedes tuvo que quedarse currando. Imagínense la envidia al día siguiente, al ver las fotos de mis amigos con Raimundo. Podéis haceros una idea de cómo se me caía la baba al escuchar cómo me relataban sus experiencias junto a Raimundo en medio de tanta Fender.

Raimundo Amador el año pasado en Alfasoni, en el Fender day 2011 (foto Toni Castilla)

Total, que aquel día me juré a mí mismo que el Fender Day de 2012 no me lo perdería aunque tuviese que asesinar. Así que cuando empecé a ver en el Facebook de Tube Sound (tienda de guitarras en la calle Badía de Barcelona) que este año ellos acogerían el evento el día 12 de julio, desde el mismo momento en que lo supe, hice trizas esa página de mi agenda y me reservé el día. El plan era salir del trabajo disparado y quedar a comer en casa de mi amigo Toni, así, de paso, me dejaría catar su nueva Gibson Les Paul. Y nos pasó lo que nos pasa a los guitarristas cuando tenemos una buena guitarra en las manos, que si ahora probamos la Gibson en el Marshall, que si ahora el Blackstar, que si el reverb mejor por el loop, que si subimos gain… total, que se nos va el santo al cielo y… “¡Ostras! ¡Que son las tantas y no llegamos!" El señor William Parry Murphy hace de las suyas, como siempre que va uno con la hora en el culo, y aquella tarde en Barcelona el tráfico está que da asco. Por suerte vamos los dos en moto -con las guitarras colgadas cual chorizo de Cantimpalo- pero aun y así cuesta avanzar Dios y ayuda, y llegamos a Tube Sound a las siete y pico. ¡Y cierran a las ocho!

- Que son casi las ocho y ya no damos números.

- Venga, vaaa, porfaaaaaa… que venimos desde Manresa.

- Es que mira cómo está la tienda de gente….

- Venga, vaaa, porfaaaaaa…

Total que sí, que nos hacen hueco pese a tener la tienda abarrotada, desechando así la posibilidad, si es que aún les quedaba alguna, de cerrar a su hora. Como ven que se les echa el toro encima, el personal de Tube Sound , con el jefe Miquel a la cabeza, se suman a los técnicos de Fender y se ponen manos a la obra a ajustar guitarras.

Pedazo de ajuste, oiga. Las guitarras iban pasando por las manos de unos y otros. El primero quita las cuerdas viejas y da aceite de limón en el diapasón. Cuerdas nuevas (Fender, por supuesto) y después regla y galgas para comprobar mástil y altura de cuerdas y pastillas. Y, como suele ocurrir siempre, lo mejor para el final. Ahí tenemos en los dos últimos puestos a Javier Sánchez y a Salva Poquet, ambos técnicos – no, perdón TÉCNICOS, con mayúsculas- de Fender Ibérica, que dan los últimos ajustes a cada guitarra. Y fueron en total más de 60 instrumentos.

Un día entero, de 10 de la mañana a 10 de la noche en que imagino que en Tube Sound no vendieron ni una púa, porque todo el que se acercaba veía una enorme fila de gente, con una guitarra colgada, haciendo cola para entrar. Pese a todo, no se les borró la sonrisa ni un segundo. Se notaba que, como nosotros, estaban disfrutando.

Miquel, de Tube Sound con la Strat Plus de Toni.(foto Toni Castilla)

Durante los primeros momentos, cuando todavía no teníamos claro que hubiese tiempo de que nos atendieran, pensé que daba igual. Que sólo con ver a Salva Poquet tocar las guitarras que iban llegando a sus manos ya valía la pena haber venido. Se respiraba un buen rollo alucinante y, al cabo de un rato de estar allí, hablábamos todos con todos como si fuésemos colegas de siempre.

- ¡Jo, qué Fender más rara!

- Pues anda que la tuya…

-Tiene una historia curiosa, se la pillé a uno por 270 euros. Eso sí, le faltan un par de microafinadores.

Y allí, mientras presento mi Fender a otro Fendermaníaco, escucho a mis espaldas “Oye… ¿Tú no serás Miquelet?” Resulta que el forero Jortum, al que no había visto en mi vida, reconoce la historia de mi Stratocaster por haber leído la review que en su día publiqué en www.guitarristas.info y allí lo tengo delante de mí. El mundo es un pañuelo. Otro Fenderadicto más en el Fender Day.

Fender Day 2012 en TubeSound

Salva está probando ahora una Stratocaster Daphne blue. Toca algo que me recuerda a los ZZ Top, aunque también podría ser Brian Setzer, y me digo de nuevo “a este tío lo he visto en algún sitio”. Cuando veo cómo le mete a la Strat, flipo. Constato, viéndolo tocar una mexicana de gama media, el dicho que ha popularizado el amigo Estaban Piera “No son las flechas, es el indio”. ¡Dios, cómo suena esa mexicana! Lleva unas pastillas Lollar, que cuestan casi más que la propia guitarra. Aquí Salva me suelta una de las frases que desde entonces ha pasado a formar parte de mi escaso conocimiento guitarril. “La electrónica en una guitarra es el 75 % de su sonido” y antes de que acabe de procesar la información me remata con “pero mataría por conocer los secretos de 25 % restante”.

¿De qué me sonará a mí este Salva?

Otra frase lapidaria de Salva: “Los ochenta hicieron mucho daño: las mallas de leopardo y las Stratocaster con las cuerdas pegadas al mástil”. Continúa con que "Eso puedes hacerlo en una PRS, o en una Gibson, pero si quieres que una Fender suene como tiene que sonar una Fender las cuerdas no pueden estar tan bajas".

Me presta su Stratocaster Custom Shop firmada por Ike Turner por la parte de delante y, en la parte de atrás, otra firma con la siguiente dedicatoria “Para mi hermano Salva y su banda” el firmante no es otro que el gran Raimundo Amador.

A mí me da apuro pillar ese pedazo de guitarra “mira que si se me cae…” pero Salva insiste. “Cógela y verás si tengo o no tengo razón”. Salva insiste en que una Stratocaster con cuerdas 0.11 no tiene por qué resultar dura al tacto, y que incluso con ese calibre se pueden hacer bendings tan estirados como nos dé la gana sin ningún problema si la guitarra está bien ajustada. Total que agarro la Custom Shop como si agarrara un recién nacido y… ¡¡Es cierto!! Las cuerdas son unas 0.11, tienen la caña de unas 0.11, pero puedes hacer bendigs con ella con más facilidad que con mi Strato con cuerdas 0.9.

- ¿Qué? ¿Es o no es verdad? – pregunta Salva.

- Sí, sí Blandita como la gelatina, pero esto una Custom Shop, socio

- Eso no tiene nada que ver.

Aquí un servidor, con la Custom Shop de Salva. La mejor Stratocaster que he tocado en mi vida.(foto Toni Castilla)

Agarra mi Stratocaster y me dice “Ahora verás” . Le saca la tapa de atrás, le añade otros dos muelles –verás qué sustain vas a tener ahora- Me baja un pelín la altura de las pastillas –tan cerca enguarran el sonido- y me sube algo la acción de las cuerdas. Me dibuja un diagrama de cómo afecta al sonido la altura de las cuerdas y tiene su lógica. No me atrevo con las 0.11 como él me recomienda y me quedo con 0.10, pero os prometo que ahora cuesta menos hacer un bending de lo que costaba antes con las 0.9. Y, lo mejor, un sustain que tumba de espaldas. ¡Ésta no es mi Fender que me la han cambiado!

Aquí con Salva, después de dejarme mi Stratocaster mejor que nueva

Aquí con Salva, después de que dejara mi Strato mejor que nueva.(Foto Toni Castilla)

Y qué más deciros… Pues que disfruté en el Fender Day como un crío en Disneylandia (Frase que le robo a Salva, pero en su caso referida a la fábrica de Fender en Corona, California) Rodeado de Fender por todos lados, Fender rarísimas, Fender normalísimas, Toronado, Strat, Telecaster, Mustang, Jazz Bass… de todo hay en la viña de Don Leo.

El Fender Day concluyó con el sorteo de una pedalera Fender Mustang Floor entre los asistentes. Se la llevó aquel chaval de la DeLuxe con el número 50. ¡Cachis. Yo tenía el 56!

Un rato excelente de camaradería entre enfermos de GAS, disfrutando de la sabiduria de la gente de Tube Sound y de la gente de Fender Ibérica, contándonos anécdotas guitarriles, como la de la tienda de guitarras que tiene el cartel en la puerta de “Prohibido tocar Smoke on the Water” porque están hasta los mismísimos de que todo el que entra a probar una guitarra acabe tocando ese tema. O la del chaval al que le tocó la pedalera diciendo “Ahora a jurarle y a perjurarle a mi mujer que es cierto que me ha tocado en el sorteo, que no se crea que me la he comprado y me monte el pollo”, o la pregunta de Salva a otro Fenderadicto: “¿Y tú contra qué ampli tocas?”.

Miquelet con su Fender Stratocaster del 95 y mi amigo Toni con su Strat Plus del 90.

Y aquí dejamos esto, queridos Fenderadictos, no sin antes agradecer a partes iguales a la gente de Fender Ibérica y a la de Tube Sound el pedazo de fiesta en la que nos dejaron participar a los fendermaníacos de Barcelona. Nos demostraron que para ellos su trabajo es su pasión. Sólo así se puede uno pasar más de doce horas ajustando guitarras y hacerlo con las mismas ganas en la primera, a las diez de la mañana, como en la última (que, para más detalle, fue la Strat Plus de mi amigo Toni) casi a las diez de la noche. Muchísimas gracias y enhorabuena por el éxito

Ahora sólo nos queda esperar un añito más el próximo Fender Day. Allí estaremos.

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