Review Vigier GV Wood Mahogany. Edición Limitada.

--122515--
#1 por --122515-- el 22/12/2011
Bienvenida su majestad. Por haber organizado el concurso de Vigier, es de bien nacido dar las gracias en primer lugar a Patrice Vigier, a Letusa como distribuidora de la marca en España y a Helio de Guitarramanía; unos meses después de la resolución del mismo, puedo decirlo con alegría: bienvenida su majestad. Quizá no sea la frase más acertada para un instrumento concebido y materializado en una república como Francia pero, sin duda, a una pieza como ésta el calificativo se le queda corto.

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Hace unos años Patrice sacó una novedad innovadora en su línea de guitarras, las GV, llamadas así como homenaje a su padre y fundador de la firma. Destacaban entre la gran variedad de superstratos de distinto corte que ponía a disposición del cliente la marca francesa, ya que daba un giro a esa concepción y basaba el modelo en la línea de las singlecut.

Las configuraciones entre diferentes GV variaban fundamentalmente en la existencia de tapa de arce o no y en el material del diapasón, donde se jugaba con el palorrosa y el phenowood, un polímero proveniente de la industria aeronáutica; el cuerpo, sin embargo, utilizaba el aliso habitual de la mayoría de sus hermanas de fábrica, y como pastillas se usaban las exclusivas Amber, encuadradas dentro del mercado boutique, cuya paridad con el instrumento era la más óptima de toda la variedad probada. En poco tiempo esta guitarra se ha convertido en la punta de lanza de la marca francesa, con una estética sobresaliente, gran versatilidad y un sonido equilibrado de calidad exquisita

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Las GV son guitarras “que engañan” a primera vista, sólo por un motivo, estamos acostumbrados a que las singlecut tengan un timbre determinado y, este modelo, es a todas luces único y con mayúsculas: tiene la definición de las guitarras de aliso –las GV wood al tener tapa de arce tiene aún más chispa en altas frecuencias- y el sustain que esperaríamos de una guitarra de mástil encolado. Dado su éxito, en la Namm de 2010 se incorporó a la familia una GV con pastillas P90, que no he tenido la oportunidad de probar, pero que tiene pinta de ser un verdadero cañón.

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Cuando comenzó el concurso miraba dos modelos de reojo: las Expert –en esos momentos necesitaba una strato en condiciones y tenían muy buenas críticas- y, como alternativa exótica, la GV Wood. Al pasar el tiempo he terminado juntándome por distintas circunstancias hasta con 4 stratos de aliso/palorrosa y aliso/arce, de manera que ese timbre lo tengo realmente cubierto. Soy de sonidos clásicos, hace unos años habría elegido una Excalibur Blues Ultra sin dudarlo pero, hoy día, reconozco que mis gustos van en otro sentido. Cuando me dijeron que podía elegir la configuración del modelo, se me vino a la cabeza mi necesidad de tener una guitarra con caoba de gama alta. En ese momento tenía tanto una Tokai LS150f como una Gibson Les Paul Standard del año 93, ambas son buenos instrumentos, cada uno con su carácter, pero no eran guitarras excepcionales. Había tenido en su día una PRS Custom 24 y, después de tenerla, tuve el gusanillo de haber catado la singlecut de esa marca, una guitarra que presentía mucho más compensada que las paulas que cité con anterioridad. No obstante, en el catálogo de Patrice no encontré ninguna referencia a la utilización de caoba en la construcción de sus instrumentos actuales, de manera que iba a solicitar una GV Wood sabiendo que el timbre y respuesta de esa guitarra no tenía mucho que ver con eso que me arrancaría esa espina clavada. Pero el destino tiene sus caprichos e, investigando en la red sobre este extremo, vi que Patrice quería presentar en la Namm de 2011 un modelo exclusivo y de tirada limitada de GV que se adaptaba exactamente a mis anhelos: con cuerpo y mástil de caoba de honduras, más ligera que una Les Paul clásica y parecida a la singlecut que tuve mucho tiempo en mente.

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Supongo que por motivos de disponibilidad de maderas, ya que la caoba de honduras cada vez es más escasa y está muy limitada su comercialización, Patrice lanzó una edición limitada de estas guitarras: la GV Wood Mahogany. A la número 0167 no la doy un minuto de descanso desde hace unos días.

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El cuerpo de caoba de honduras de dos piezas es sencillamente precioso, muy resonante y ligero. Al igual que sus hermanas de aliso, se ha pensado y mucho en la ergonomía del instrumento, cada rebaje está perfectamente diseñado para adaptarse al confort a la hora de tocar, desde luego mucho más cómodo que en una Les Paul clásica, sobre todo en el acceso al diapasón en los trastes de registro más agudo. La tapa de arce, a parte de ser estéticamente increíble –el flameado guarda una tridimensionalidad que a veces echo de menos en las PRS por la forma de tratar la veta-, hace que la musicalidad del instrumento pierda ese tono opaco que tienen muchos instrumentos de caoba, sobre todo cuando son caobillas o caobas africanas, y hace que se hagan perfectamente presentes las frecuencias altas en el conjunto del sonido, desenchufada ya se nota una guitarra compensadísima, en la que puedes escuchar el toque de cada nota en los acordes abiertos.

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El mástil, con una escala corta de 630 mm, está igualmente fabricado de caoba de honduras y se atornilla al cuero mediante cuatro ferrules –al estilo de muchas Musicman-. Si hay mitos sobre el sustain de los cuerpos encolados respecto a los atornillados, esta unidad los rompe definitivamente: la unión es perfecta y no se pierde transmisión en el sonido, puedes mantener las notas de una forma casi insultante. El perfil es en D y, al igual que el resto de guitarras de la marca, el alma se sustituye por el sistema 10/90 de polímero de carbono que confiere una resistencia a la torsión y otras fatigas espectacular. No hay que hacer ajustes en el mástil: una preocupación menos. La anchura del mástil en cejuela es de 42 mm, mientras que la profundidad del mismo en el primer traste es de 19,5 mm, la anchura del mástil en el último traste es de 57 mm y la profundidad en este punto 23 mm, añado un dato que a muchos les preocupa, el espaciado de las cuerdas en cejuela es de 35 mm; con estas medidas. Personalmente me gustan los mástiles generosos en anchura y que me llenen la mano, pero a este me he adaptado a la perfección desde el primer momento. El diapasón es de phenowood. El phenowood es un compuesto inventado en los años cincuenta y destinado inicialmente a la industria aeronaútica. El phenowood se fabrica mediante un sandwitch de chapas de madera y resinas fenólicas termoestables que se someten a una gran presión y temperatura, de manera que finalmente se obtiene un compuesto homogéneo en el que las paredes celulares de la madera se impregnan de la resina confiriendo al conjunto una gran resistencia a los cambios termohigrométricos. Pese a lo que pueda parecer, el tono que aporta el phenowood es más parecido a la calidez del palorrosa que al tono definido del ébano o el arce; ahora bien, el tacto es totalmente nuevo, al menos para mi que estoy acostumbrado al arce, ébano, palorrosa así como otras maderas tradicionales, pues la superficie es prácticamente como la de un espejo. Los trastes, minuciosamente rematados y nivelados, son tipo Dunlop medium y de acero. El mástil luce un traste cero, como viene siendo habitual en la marca, confiriendo una mayor facilidad a la hora de realizar estirados de las cuerdas y estabilidad en la afinación; el típico problema del traste cero, ese “clic” al estirar las cuerdas sobre todo en los primeros trastes, aquí no se observa.. Me queda una duda razonable, no sé qué tal responderá a un posible trabajo de retrasteado del diapasón, pero viendo el escrúpulo con el que se ha concebido y llevado a cabo la construcción del instrumento, no me cabe duda de que esta eventualidad está cubierta para afrontarla con éxito. El radio del diapasón es de 11.81", más planos que los actuales de las 7ender modernas, y cercano al de las les Paul. El mástil luce una cejuela fabricada con superficie de teflón, un material no reactivo con el coeficiente de rozamiento más bajo conocido y que sirve de guía para el cordaje facilitando el retorno de la cuerda manteniendo la afinación incial. La pala está pareada con el cuerpo en acabado amber, sencillamente precioso y, otro detalle estético que me encanta, es que han dejado libre de inlays el diapasón, únicamente tiene los típicos dots en el lateral. Habrá quien se líe con esto, pero yo siempre lo he preferido. En el apartado del hardware, indicar que es una guitarra tiene como clavijeros unos Shaller custom M6-2000 de bloqueo que funcionan espectacularmente bien, y el puente tipo hard tail de la marca, de gran calidad.

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Queda claro que, en todos sus detalles: pintura, barniz, ensamblaje, construcción, el instrumento es absolutamente intachable, no he sido capaz de ver algún defecto en estos apartados pero ¿qué aporta respecto a sonido?



La guitarra tiene dos pastillas Amber cableadas a mano tipo humbucker. El selector es de 5 posiciones. En la posición de puente obtenemos un sonido con cuerpo, cremoso pero definido, capaz de sostenerse en el tiempo espectacularmente; me recuerda y mucho a la posición puente de una buena Les Paul, pero con un extra de definición, quizá la que le otorga la caoba de honduras y ser una guitarra con menos masa que una Paula clásica, es una posición adictiva, muy adictiva. En la cuarta posición, la humbucker del puente se hace “split”; así obtenemos un timbre de pastilla simple de puente “hormonada", muy útil para funk o pasajes limpios y cristalinos; la caída de volumen quizá haya que compensarla con un compresor o bien jugando con el pote de volumen, me recuerda en gran medida al tono que prestan unas P90 clásicas en posición puente. En la posición centro tenemos un timbre muy “telecastero” aunque con un carácter más medioso y con más cuerpo, que se obtiene al juntar la señal en splits de las pastillas de puente y mástil. Personalmente me gusta poder usar las dos humbuckers en lugar de tenerlas como simples en esta posición, es una posición que uso mucho en guitarras tipo les paul, donde el timbre tienen menos “barro” que en la posición del mástil… pero es que, como veremos más adelante, tienen sentido que lo hayan hecho así. El la posición 2 tenemos un timbre típico de superstrato moderno, con la pastilla del mástil spliteada, con cierto quack stratero aunque con más “mala leche”, que haría las delicias de cualquier shreeder. Por último, la posición del mástil es sencillamente espectacular. Un lead definido, denso, equilibrado, nada opaco, perfecta para rock clásico o blues. La salida de las pastillas, para ser humbuckers, es bastante moderada, de corte clásico, algo a lo que la marca francesa no nos tiene demasiado acostumbrados, pues incluso en sus versiones de stratocaster de las expert, el tono de sus guitarras es bastante moderno. Las dos posiciones que más me gustan son precisamente las de las pastillas sin splitear, humbucker puro y duro, pero con un sustain, una claridad y un timbre cremoso absolutamente increíble. El resto de posiciones hacen de la Vigier GV Wood Mahogany un “todo terreno” con el que defenderse en casi cualquier estilo. Si a esto le unimos la efectividad de su pote de tono, podría decir que desde jazz o blues hasta hard rock, no hay entorno que se le resista, y con nota.



Si habéis probado alguna Vigier hay otro apartado que hace de estas guitarras una delicia: el tacto. La acción en traste 12 para la prima es de 1,5 mm y para el bordón apenas llega a 2 mm, sin trasteos en ninguna posición, notas lobo o mudas –me puse a hacer cromáticas hasta aburrir a la parienta-. En este diapasón vuelas si te da la gana –y puedes, que no es mi caso-, los acordes de cejilla salen solos, en cualquiera de los trastes –gracias también al traste cero, todo un acierto-.

Como conclusión sólo puedo decir que, en cuanto tienes esta guitarra en las manos, te das cuenta de que estás en presencia de un instrumento muy exclusivo, por construcción y materiales, una joya de la lutería que ha tenido las mejores críticas en revistas especializadas y que se percibe como un artículo en el que se ha depositado mucho tiempo y mimo. No es barata, desde luego, pero vale más de lo que cuesta, no me cabe duda.



A favor:
Materiales
Construcción
Acabados
Tacto
Versatilidad
Sonido.

En contra:
Quizá le pondría un calibre más contundente a las cuerdas
El estuche es francamente bueno, pero feo
Precio, que no valor.
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3
#2 por Rstrat el 22/12/2011
Muy buen review! Respecto al contra del calibre de cuerdas yo no lo tendría como un contra, ya que las cuerdas ya las cambia el dueño en función de sus preferencias.

salu2!

Charvel So-Cal MIJ
Evh Striped Series
Jackson SDX
Orange MicroTerror+ Lunchbox cab

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mod
#3 por Esteban Piera el 22/12/2011
Eso es lo que se llama una review. Lástima que sea de una guitarra que muchos ni siquiera podremos oler siquiera,como tantas otras, pero muchísimas gracias por tus opiniones, y que la disfrutes muchísimo.

"No practiques mientras toques, y no "toques" mientras practicas."
"Nunca sabrás lo que puedes hacer, hasta que no trates de hacer más de lo que puedas” – Tony Blauer

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#4 por Manlopsan el 22/12/2011
Dios, es preciosa!!!
Enhorabuena, un saludo.
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#5 por Mr.Crowley el 22/12/2011
Gran review +1.
Y gran guitarra :ok: Nos has puesto los dientes bien largos.
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--285970--
#6 por --285970-- el 20/02/2012
Os cuelgo un video en el que he usado la posición central, donde suenan en split las dos pastillas Amber.



Como la guitarra tiene muchísimos registros, iré poniendo más videos si os interesan.

Un saludo
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--285970--
#7 por --285970-- el 03/03/2012
Un video usando la pastilla del mástil



Un saludo
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#8 por Ruben el 03/03/2012
Guitarrón,guitarrón.Gran aporte,gracias.
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#9 por Manlopsan el 03/03/2012
Ufff, como suena eso, mare mía!!!

Saludos.
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