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Yamaha YH WL500, auriculares Blueetoth de baja latencia para músicos

19/10/2023 por Micky Vega
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Veredicto
Puede que tardemos en verlo, pero muy probablemente el futuro de los instrumentos pase por la eliminación total de los cables; Yamaha está contribuyendo, en este caso, bajando por primera vez a niveles casi negligibles la latencia del Bluetooth (solo 4 ms), permitiendo una experiencia muy gratificante de tocar sin cables en el entorno doméstico cuando usamos, además, un inalámbrico de guitarra. Los auriculares tienen una excelente construcción, suenan bien, y cumplen exactamente lo que prometen. Es cierto que su precio puede suponer un obstáculo, pero también lo es que en este momento hay pocas alternativas en el sector. Serían sus competidores el económico Nux B7 PSM (que no incluye los auriculares, sino únicamente el receptor y transmisor), y el AIAIAI TMA-2 STUDIO WIRELESS+, que tiene un precio similar al Yamaha, aunque cuatro veces más latencia que el Yamaha.

Pros

  • Resuelven el problema de la latencia al usar conexión inalámbrica
  • La latencia más baja del mercado, 4 ms.
  • Son cómodos
  • Tienen un buen sonido tanto para música como para el instrumento
  • Pueden funcionar independientemente de la base si solo queremos escuchar música de un móvil
  • La batería tiene buena duración (9 horas) y se carga en la base
  • Se emparejan con facilidad
  • Podemos emparejar más de un auricular a una misma base
  • Diseño atractivo
  • Pueden usarse un cable si se desea

Contras

  • Tratándose de un producto para músicos, hubiese estado bien tener una conectividad algo más variada, como entradas de 1/4 o XLR, aunque la entrada minijack es suficiente.
  • Diseñados para uso doméstico, no en vivo.
  • El conjunto es algo voluminoso, lo cual subraya su misión de estar de forma permanente en casa, pero un formato más compacto hubiese estado bien para poderlo llevar a otros lugares ocasionalmente.
  • Aunque el precio está en la horquilla de este tipo de producto, es exigente.

Cuando salieron al mercado los auriculares de Yamaha YH WL500 os ofrecimos una breve explicación de cuál era su innovación en el mercado: eran capaces de ofrecer conexión inalámbrica por Bluetooth sin apenas latencia perceptible, nada más y nada menos que 4 ms. Un avance tecnológico que aporta la latencia más baja en el mercado hasta el momento, y que permite a los músicos tocar un instrumento a tiempo real sin que haya retardo entre la intepretación y la recepción del sonido.

En Guitarristas recibimos unos YH WL500 para probarlos, y estuvimos teniendo contacto con ellos, para poder sacar una conclusión que compartir con vosotros. Al recibir el paquete, pudimos comprobar que la intención de Yamaha no es la de ofrecer un producto de consumo barato y desechable, sino el de un accesorio confiable del que disfrutemos largo tiempo. Decimos esto porque los auriculares parecen robustos y bien construidos, además de tener un diseño en color blanco y negro que nos parece elegante. La base, que es de un plástico más convencional, también es correcta, pero entendemos que se ha puesto un mayor empeño en la pieza que está en contacto con nosotros y que vamos a manipular más a menudo.

Tras una lectura del manual, creemos estar en conocimiento de poderlos usar y nos ponemos manos a la obra. El producto se basa en una base emisora que recibe el audio de forma analógica ( o sea, por un cable minijack) y lo transmite de forma inalámbrica a los auriculares. En ello reside el secreto de la baja latencia.

En apenas un instante ya tenemos emparejada la base emisora y el auricular receptor y estamos escuchando el audio que le llega a la base por el conector minijack. Ese audio puede proceder de donde queramos nosotros: tanto puede ser un reproductor de música, como un ampli con salida directa como una pedalera, o un mixer que combine varias señales en una única señal estéreo. Pero probablemente la elección más inteligente sea alguno de esos amplis de sobremesa modernos con inalámbrico incorporado como los de Yamaha, Boss, o Line 6, ya que es lo que realmente nos permitiría tocar y escuchar música a la vez sin ningún cable que nos ate.

La experiencia es gratificante, y también simplifica y acelera el montaje. Si tenemos poco tiempo libre, ponerse a tocar no es más que coger el instrumento, ponerle el inalámbrico y levantar los auriculares de la base para ponérnoslos. Y ya estamos sonando.

Por supuesto, los auriculares tienen una batería. Ofrece 9 horas de duración, lo cual es más que suficiente para la práctica doméstica, más aún cuando en realidad siempre que dejemos de usarlos los pondremos de nuevo en la base que los va cargando. Ahora bien, ¿serviría para entornos no domésticos? ¿Usarlo como monitor en un concierto, por ejemplo? Yamaha nos señala que esa no es su misión, han preferido ser honestos al respecto, y desaconsejan su uso fuera de ese contexto. Seguramente el Bluetooth no es la señal más robusta para el hostil entorno del directo, siempre cargado de señales e interferencias. No pasa nada: si nos dicen que es para casa, y en casa funciona como debería, promesa cumplida.


Ahora bien, hay una función extra excelente: se puede emparejar más de un auricular a una misma base. No vamos a seguir insistiendo en la idea de usar el YH WL500 fuera del entorno doméstico, pero se nos ocurre que un ensayo casero en silencio con dos amigos más sería posible si cada uno de ellos tuviese esos auriculares. Bastaría con enviar a la base emisora una mezcla de los instrumentos de todos. Una inclusión muy inteligente.

Técnicamente, los YH WL500 no necesitan la base para funcionar, ya que pueden ejercer como unos auriculares bluetooth normales sin ella. Eso nos permite, por ejemplo, salir de casa con ellos e ir escuchando música del móvil que enviamos directamente a los auriculares sin pasar por la base, y ahí cobra sentido la duración de 9h de la batería, ya que entonces podríamos pasar el día fuera de casa con ellos escuchando música. Si se nos agotara, podemos cargarlos directamente mediante USB C sin neceaidad de la base. En este modo de uso, no está disponible la función de baja latencia, pero no tiene relevancia ya que es para oír música, no para tocar a tiempo real. Es como cualquier otro auricular bluetooth del mercado para escuchar música.

Conclusión

El resumen es que es un producto robusto, bien diseñado, bonito y que suena bien. Podría parecer, por lo tanto, que no tiene ninguna pega, pero sí tiene algunas, aunque solo una de ellas es de un cierto peso. Dicha pega es el precio, 357 euros, que lo sitúa en un nivel de inversión que más de uno se pensaría dos veces sólo por el hecho de prescindir de un cable.

Hay que subrayar que no son unos auriculares de baratillo, y que tienen capacidad plena para ser los auriculares principales de toda tu actividad, tanto musical como de ocio. Incluso cuando estés realizando algo que requiera latencia virtualmente cero pueden ser tus auriculares principales, ya que también funcionan con cable si se desea. Hay que subrayar que la alternativa actual más clara en el mercado, los AIAIAI TMA-2 Studio Wireless +, ofrece 16 ms de latencia frente a los estupendos 4 ms del Yamaha. Pero aún así, podemos entender que puedan parecer caros.

Las otras pegas no son más llevaderas, una es que siendo unos auriculares para músicos, esperábamos cierta variedad de entradas, como de 1/4" o XLR. Tiene sentido que se haya incluido una entrada minijack ya que en muchos casos lo que haremos es sacar la señal de Phones de cualquier aparato hacia los YH WL500, pero quizás una seguna opción por si acaso hubiese estado bien. La otra cuestión que podría optimizarse tal vez sea el tamaño del conjunto, que es voluminoso. No es en absoluto un problema para tenerlo en casa, pero nos gustaría ver esta misma tecnología en un pack más portable, quizás siendo el estuche la propia base transmisora, o alguna idea similar, para que podamos transportarlo por ahí con base incluída.

Pero dejando de lado exigencias menores, los YH WL500 son un estupendo paso adelante en la tecnología musical. Le resta algo de nota el precio, que para el guitarrista medio puede resultar un poco elevado, por mucho que esté dentro de la horquilla propia de este tipo de producto. Pero dejando eso de lado, el Yamaha YH WL500 desbloquea la experiencia de sentarnos en nuestro Home Studio, levantar los auriculares, ponernoslos en la cabeza y disfrutar de tocar, incluso grabar, nuestra música sin ningún cable que se entrometa. Y al terminar la sesión, podemos llevárnoslos a la calle para escuchar lo grabado mientras paseamos al perro, enviándolo desde el móvil via Bluetooth, pudiendo valorar nuestra última mezcla con el mismo sistema de referencia.

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