Thermion Powerdrive y Powermuff, o cómo volver a lo esencial en overdrive y fuzz
Pros
- Sonido inmediato y fácil de conseguir: ambos pedales funcionan bien desde el primer momento sin apenas ajustes.
- Powerdrive muy versátil, cubriendo desde overdrive clásico hasta saturación tipo Plexi para solos.
- Powermuff accesible pero profundo, con controles internos que permiten una personalización avanzada.
Contras
- El Powermuff, aunque versátil, puede requerir abrir el pedal para ajustes más finos.
- El carácter del fuzz moderno (gated) puede no encajar en todos los estilos.
- No buscan innovar radicalmente, lo que puede dejar fríos a quienes buscan algo rompedor.
En el mundo de los pedales de guitarra hay categorías donde parece que ya está todo dicho. El overdrive es probablemente el mejor ejemplo: reediciones, clones, variaciones mínimas… a veces da la sensación de que, como se suele decir, “se le están sacando pelos a una calavera”. Sin embargo, de vez en cuando aparecen propuestas que, en lugar de complicar más las cosas, apuestan por simplificarlas.
Ahí es donde entra Thermion. La marca española ya nos ha dejado buenas impresiones en el pasado con productos como el Thermion Freeway o el Thermion Zero, además de varios pedales de la serie PowerBolt (trémolo, univibe, etc.). Su filosofía suele ser bastante clara: ofrecer herramientas directas, bien pensadas y sin excesos innecesarios.
Los nuevos Powerdrive y Powermuff se presentan hoy mismo, siguen exactamente esa línea. No buscan reinventar el overdrive ni el fuzz, sino ofrecer versiones funcionales, accesibles y musicales de ambos efectos. Dos pedales con objetivos muy definidos, pero que, como veremos, esconden más matices de lo que podría parecer a simple vista.
Thermion Powerdrive
El Powerdrive es un overdrive que, desde el primer momento, deja clara su intención: ofrecer un sonido útil sin obligarte a pelearte con él. De hecho, una de las sensaciones más destacables al probarlo es su inmediatez. Prácticamente al enchufarlo, ya estás en un terreno sonoro válido, sin necesidad de buscar durante minutos el “sweet spot”.
Cuenta con dos modos, Classic y Modern, que dividen bastante bien sus aplicaciones. El modo Classic se mueve en un terreno muy interesante: no se percibe una referencia directa a pedales icónicos como un Ibanez Tube Screamer o un Klon Centaur, pero sí se sitúa claramente en ese punto en el que todos ellos coinciden. Es un overdrive equilibrado, musical y fácil de integrar, perfecto para contextos pop y rock, que respeta el carácter de la guitarra y que no resulta difícil de manejar en ningún momento.
Además, el comportamiento del control de tono resulta interesante: más que transformar radicalmente el carácter, parece actuar suavizando el ataque o haciéndolo más definido según la posición. Esto permite adaptar el pedal tanto a estilos más suaves como a otros donde queremos que la púa destaque más. También responde bien al control de volumen de la guitarra, permitiendo moverse entre distintos niveles de saturación sin perder coherencia.
El modo Modern cambia el enfoque de forma bastante clara. Aquí entramos en un terreno que recuerda a un ampli tipo Marshall Plexi con más ganancia, algo así como un Plexi “apretado” o hot-rodded. No es una distorsión moderna en el sentido del metal, sino más bien una saturación clásica de rock llevada un paso más allá. Es el tipo de sonido que uno esperaría escuchar en un solo de rock de los de toda la vida: sustain generoso, medios bien presentes y suficiente cuerpo para destacar en la mezcla sin esfuerzo.
En conjunto, el Powerdrive cumple muy bien con su propósito: ser un overdrive versátil, musical y accesible, y con muy buena continuidad entre ambos modos. No intenta destacar por complejidad, sino por utilidad real. Y eso, en este tipo de pedal, es probablemente lo más importante.
Thermion Powermuff
El Powermuff se mueve en un terreno diferente: el fuzz. Pero lo hace con una aproximación que resulta especialmente interesante, sobre todo para quienes no están acostumbrados a este tipo de efecto.
Uno de los problemas habituales del fuzz es su curva de aprendizaje: puesto que esto del fuzz es un gusto adquirido, muchos guitarristas se encuentran con que no saben si el pedal está sonando “correctamente” o no. El Powermuff evita precisamente eso: es un fuzz que suena bastante bien desde el principio, sin necesidad de entender a fondo sus peculiaridades.
En el modo Classic encontramos un fuzz bastante accesible, incluso cercano a una distorsión en cuanto a facilidad de uso. No es excesivamente caótico ni transgresor, lo que permite tocar con una técnica bastante convencional sin tener que adaptarse demasiado. Es un enfoque muy acertado para quienes quieren introducirse en el mundo del fuzz como textura, pero sin complicaciones de un fuzz más caprichoso.
El modo Modern es donde aparece el carácter más distintivo. Aquí encontramos un fuzz de tipo gated, con ese comportamiento en el que las notas se “cortan” de forma más abrupta y controlada, aportando un carácter muy particular. Es ese tipo de sonido que, aunque tiene décadas de historia, sigue estando muy presente hoy en día. Más expresivo, más especial y con un punto experimental que invita a explorar texturas distintas y menos convencionales.
Los ajustes en el interior del Powermuff
Pero lo que realmente diferencia al Powermuff es su sección interna de ajustes. Procedentes de un antiguo prototipo — que Thermion estaba planeando convertir en un fuzz muy completo y con muchas perillas—, finalmente han acabado formanto parte de este Powermuff, un pedal más sencillo de usar pero casi con toda la funcionalidad del prototipo que, con toda seguridad, habría acabado siendo más caro.
Bajo la tapa trasera encontramos tres potenciómetros internos que permiten modificar el comportamiento del pedal de forma bastante profunda. Entre ellos, encontramos controles que afectan al “starving” (una especie de control de voltaje que puede llevar el pedal desde sonidos normales hasta otros más extremos donde incluso deja de sonar), al corte de las notas (cómo y cuándo mueren) y a la respuesta de graves.
Estos ajustes no están pensados para tocar en directo, sino para adaptar el pedal a tu gusto o a tu equipo. Y tienen bastante impacto: puedes pasar de un fuzz más natural y usable a texturas mucho más experimentales, incluso sonidos poco convencionales que casi dejan de parecer una guitarra.
A pesar de esta profundidad, Thermion ha tomado una decisión acertada: dejar estos controles ocultos. Así, el pedal sigue siendo sencillo en superficie, pero ofrece margen de exploración para quien quiera ir más allá.
Conclusión
Thermion acierta al apostar por la simplicidad bien ejecutada. Cuando un pedal trata de cumplir un único objetivo, las cosas suelen salir bien. Y es el caso de estos dos pedales de Thermion, buscan ofrecer un sonido, o dos como máximo, de overdrive y fuzz que nos entreguen gratificación instantánea. Es fácil notar cuándo un fabricante se ha pasado mucho tiempo esculpiendo la respuesta exacta que tiene que entregar su pedal, y esta parece uno de esas ocasiones, el trabajo de pulir y seleccionar sonidos ya nos lo dan hecho, la verdad.
El Powerdrive ofrece un overdrive inmediato, musical y versátil, mientras que el Powermuff destaca por hacer accesible el fuzz sin renunciar a cierto grado de experimentación. Dos pedales directos, útiles y con personalidad, pensados más para tocar que para complicarse ajustando parámetros.
Las carcasas son notablemente compactas, con lo que no ocuparán demasiado espacio en pedalera, y la construcción parece muy buena. Siempre hago el mismo comentario, no obstante, sobre esta serie: todos los pedales son estéticamente iguales, por lo que hay que tener claro cuál estamos pisando, o bien personalizarlos con pegatinas de colores o algo por el estilo.
No niego que sea posible que tenga algo de cariño a Thermion por haber presenciado su historia casi en primera fila, feria tras feria y lanzamiento tras lanzamiento. Pero incluso teniendo eso en cuenta, tengo la sensación de que estos dos pedales podrían ser todo lo que necesitara en materia de distorsiones para tocar el 80% de los estilos musicales.
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