Aunque soy heavy, no pude evitar enamorarme de estas guitarras y pedales
Antes que nada, he de decir dos cosas: la primera es que ya sé que estoy exagerando, y que por ser heavy no tiene que gustarte solo una cosa. Pero creo que cuando tienes un gusto musical tan claramente posicionado como el mío, y te encuentras con algo que inesperadamente te encanta cuando no debería, podría ser una señal de que es realmente bueno. Hasta para quien no debería tener paladar para ello.
La segunda cosa que quiero aclarar es que este post no está patrocinado por ninguna de las marcas que voy a mencionar. Algunos son productos de hace muchos años, otros son actuales, pero en todos los casos los menciono de forma completamente libre. Si estuviesemos informalmente tomando algo en un bar y saliese el tema "¿sabes qué probé que estaba muy bien?" son los productos que nombraría.
Ya lleva muchos, muchos años en el mercado. Una de las guitarras sólidas de la firma alemana Duesenberg, fundada por Dieter Gölsdorf, que se puede usar perfectamente para rock duro si se desea — su humbucker del puente lo permite, y han tenido artistas como Billy Gibbons, Chris Cornell o Johnny Depp que las han usado con ganancia generosa. Pero de algún modo, no es el metal su medio natural, y están muy lejos del mundo de ESP, Jackson y demás.
Es una guitarra que tuve que usar prestada en múltiples ocasiones y quedé atrapado desde la primera vez por su articulación, su brillo, su fuerza y por un carácter elegante, con una voz propia tan válida como la de cualquier Les Paul o Stratocaster. Muy buenos recuerdos tocando esa guitarra que, eso sí, quizás la recuerdo un poco pesada.
Si les preguntas a ellos, te dirán que tienen pedales para heavys, pero la verdad es que yo no los percibo marca de heavys en absoluto. Para mí, están más en el mundo del boutique cubriendo el sonido de amplis vintage legendarios, o recreando harmonic tremolos o reverbs de muelles de los 60.
El caso es que, a pesar de ello, están tan bien ajustados y con tan buen gusto que, aunque no suelo necesitar casi ninguno de sus sonidos para mi música, me entran ganas de ponerlos expresamente solo por poder usar un pedal que suena tan bien. Mis preferidos son el White Whale (¡el mejor!) y el Unobtanium, pero el Hi Power es tremendo. No todos me han seducido tanto, pero todos ellos son de una calidad sorprendente y, lo que más me cautiva: son inspiradores. Hay algo en cómo responden que te hace tocar más y componer cosas que normalmente no pruebas. También uso bastante el Sidekick, que aúna delay, reverb y chorus en un mismo pedal. Ese suena muy bien, aunque suelo elegirlo más por su practicidad que porque me parezca excepcional.
Sinceramente, hasta que no me pidieron que hiciese una review, es una marca por la que no me había interesado, pero ahora está en mi top 3 de preferidas.
Llegó a la redacción para hacer una review sin excesiva urgencia, y se quedó ahí unos días mientras hacía otros artículos para los que tenía más prisa. Conocía la marca, aunque no mucho el producto, y cuando finalmente lo pude probar pensé "pues no está mal este combito valvular". Se tragaba de lujo cualquier guitarra que le conectara, y los pedales los pillaba todos manteniendo el carácter de los mismos, pero siempre mejorándolos. O sea, un combo "de trabajar" magnífico.
Luego llegó la sorpresa: comprobé que solo lleva válvulas en el previo, o sea, es híbrido, lo cual me sorprendió enormemente. Ya había tenido experiencia con amplis híbridos en el pasado, pero ninguno diseñado con tanto mimo como este. Pesa menos que si fuese completamente valvular, seguro que el mantenimiento es menor y de precio tampoco es una locura.
No es porque comparta apellido conmigo (entre el Vegatrem, Vegarelics y esto, parece que tenga yo un imperio, y no tengo nada que ver con ninguna), pero siempre que me topo con esta guitarra en las ferias, sé que va a sonar bien. Este modelo en concreto, con pastillas estilo P90 (son las Goldsound Jabmaster VEGA), tiene un sonido claro y con ataque pero no se queda enclenque y suele mantener cierta calidez incluso saturada. Además, es bastante cómoda y fácil de tocar sin recurrir a ergonomías futuristas llamativas: podría ser un modelo clásico de los 50 o 60 en un primer vistazo. La toco a partir del 00:20 en el siguiente vídeo.
Pero lo que me sorprendió es que este estereotipo de guitarra suele ser caro: esta no llega a 1000 euros. Una guitarra que, a pesar de ser más heavy que bocadillo de clavos, me gustaría tener.
Este es más viejo que las piedras y, la verdad, no me gusta en todos los contextos (¡hay ciertos pedales que los encaja fatal!) pero, aún con todo, es un ampli de combate que de vez en cuando me gusta revisitar. Tiene ese feeling de "yo aquí he venido a currar", con esos dos canales, básicos, pero con algo de calorcillo, y esa ganancia fluida que encaja bastante bien en muchos géneros "normales". Claro, a la que quiero volver a Dimmu Borgir esto ya no tiene sentido, pero el resto del tiempo es un amplificador entretenido, no muy caro y que casi siempre me apetece tocar otra vez.
En realidad sí que ocupa un papel en el mundo heavy, al menos en el del doom y el stoner. Pero en mi época Thrasher, no había oído hablar de algo llamado Tone Bender, y mucho menos estaba en las pedaleras de los shredders que yo admiraba.
La cosa es que es uno de los fuzzs más primitivos (no despectivamente, ¡es que era literalmente de los primeros!), que al ir probando, fui cogiéndole el gusto. El día que aislé perfectamente cuál era la versión del pedal que realmente me gustaba, ya que sus versiones son muy distintas entre sí, fue exactamente cuando rodé este vídeo con Héctor Flix, señor supremo del fuzz.
Ahí, pudiendo tener todas las versiones cara a cara y en su reproducción más fiel es donde pude comprobar qué hace tan especial la versión MK1.5, y es su capacidad para limpiar de una manera mágica cuando bajamos el volumen. Y cuando no, tampoco es menos encantador, tiene esa cualidad casi rota que hace del resultado de lo que tocamos algo impredecible e indomesticable.