Efectos

Probamos el delay Boss DD-500

28/09/2016 por Micky Vega
Veredicto
La misión de este pedal es la de tener sonidos solventes que estén a la altura de los tiempos actuales, pero con un manejo sencillo y con inmediatez, y esos dos puntos los cumple con creces. No lo recomendaríamos a aquellos guitarristas que busquen en el DD-500 algo más psicodélico.

Precio

El pedal de delay Boss DD-500 es, en el momento actual, el dispositivo especializado en eco más completo que ofrece la marca en este momento. Ofree más tipos de delay que cualquiera de los otros pedales de delay de su catálogo y está cargado con infinidad de complejas prestaciones. Es capaz de emular diversos tipos de delay analógico, al tiempo que incluye delays de corte más futurista (como delay con modulación, pitch shifting o filtros) que nos permiten acceder a sonidos algo menos convencionales. Todo ello sumado a la posibilidad de memorizar nuestros presets, controlarlo por MIDI o utilizar su looper integrado lo convierten en una herramienta muy atractiva.

Según muchos, este pedal supone la respuesta de la compañía japonesa a los potentes pedales de delay digitales que, en los últimos años, hemos visto tener un gran éxito en el mercado. Strymon y Eventide están en la vanguardia del concepto, pero también otras marcas como Source Audio con su Nemesis Delay, Empress con el Superdelay, TC Electronic con el Flashback o Pigtronix con el Echolution han gozado recientemente de buena reputación. Ahora es el turno de Boss, y en Guitarristas hemos tenido la suerte de poder sentarnos a explorar su posibilidades, pros y contras. Os explicamos nuestras impresiones.

Aspecto externo

[Índice]

El delay Boss DD-500 es una unidad con un diseño bastante simple. Las pocas concesiones a la estética que presenta están orientadas a la practicidad (como la inclinación del panel de footswitches, facilitando su acceso) y, quizás, a recordar a sus parientes de la gama DD, con los que comparte combinación de colores blanco y azul (este último, presente únicamente en las luces Led). Sin embargo, esta falta de ostentación en el diseño no nos desagrada, ya que en realidad va bastante en consonancia con la tradición de simplicidad de los pedales individuales Boss. Eso sí, el estilo de pulsadores y de Leds presentan el mismo aspecto que los que encontramos en productos modernos de la marca, como las pedaleras Boss Es-8. La pantalla que muestra la información no es demasiado impresionante, pero cumple su función, y es capaz de mostrar letras y números, algo que sus competidores sólo logran a medias. Quizás, y por destacar algo negativo, la información queda algo apretada en ella. Boss ha tratado de solucionar esto ofrenciéndonos varias formas de presentar la información para que podamos escoger qué datos queremos ver en mayor tamaño (nombre del preset, delay en ms. o tempo en bpm, por ejemplo). Aunque ninguna de ellas termina de tener un aspecto realmente estupendo, seguro que alguna es la más apropiada para lo que necesitamos.

Facilidad de uso

[Índice]

Como ya hemos mencionado, muchos guitarristas en la red compararon el Boss DD-500 con algunos productos del mercado, principalmente, los delays de Strymon y de Eventide. Esto es algo justificado, ya que se trata de un claro movimiento estratégico por parte de Boss por volver a posicionarse en un sector del que, temporalmente, parecía que estaba siendo apartado. Aunque el sistema de manejo está inspirado en el de sus competidores, creemos que el Boss lo ha resumido de una manera muy eficiente. Es el más indicado para aquellos que quieran tener un delay con numerosas opciones, pero a la vez estén preocupados por la facilidad de uso. El número de potenciómetros físicos es bastante reducido, todos son útiles y están claramente rotulados. El resto de parámetros se pueden controlar accediendo a los menús internos de la unidad, pero para un gran número de casos no será necesario: con los controles físicos podemos variar el tiempo, el feedback, el nivel de mezcla, el tono y la profundidad de modulación. Ciertamente, nos parecieron suficientes para acercarse al 80% del sonido que andábamos buscando, por lo que podríamos decir que Boss ha demostrado en este caso que menos es más. Si echábamos de menos algún parámetro adicional, siempre podríamos entrar en los menús internos, algo más complicados, pero similares a los de sus competidores. Eso sí, la pantalla es más clara e informativa que la del Timefactor de Eventide o el Timeline de Strymon, por lo que es algo menos difícil perderse y comenzar a modificar valores sin saber exactamente qué estamos haciendo. En cuanto a los footswitches, su configuración por defecto nos permite acceder a dos memorias y emplear el tap tempo mediante el tercer pedal. Presionar A+B nos llevaría al banco siguiente, mientras que hacer los mismo con B+C nos devuelve al banco anterior. También el looper es fácil de usar, aunque se trata de una función con las opciones mínimas y básicas: grabar, Overdub (grabar sobre lo grabado), Play, Stop y Clear (borrar todo lo grabado). En definitiva, se trata de un pedal en el que no tiene por qué entrañar grandes misterios si no lo deseamos, y con un manejo bastante amigable.

Prestaciones

[Índice]

El BOSS DD-500 está cargado de numerosas prestaciones pensadas para todas las posibles personalidades de guitarristas. Tratándose de este tipo de producto, había algunas casi obligatorias, como las memorias, implementación MIDI para controlarlo mediante pedaleras o Daw’s (o sincronizarlo a tempos externos), o la posibilidad de trabajar en Estéreo. Pero también se han incluido algunas interesantes funcionas extra: un looper integrado , conexión USB (aparentemente sólo es para la comunicación con un DAW), posibilidad de usarlo con pedales de control (como el Boss FS5U) y pedales de expresión o la opción de alimentarlo mediante adaptador o pilas. Esto último nos sorprendió un poco, ya que inicialmente imaginamos este pedal como parte de una pedalera más grande en la que seguro habría una fuente de alimentación. Pero más tarde nos percatamos de la gran cantidad de guitarristas que no usan gran número de efectos pero sí utilizan un delay de calidad, capaz de diversos sonidos. Para ese perfil puede resultar cómodo simplemente alimentarlo con pila y tener el suelo del escenario más despejado.

Una prestación que nos ha gustado mucho, y que cada vez está más presente en este tipo de productos, es la posibilidad personalizar la función de los footswitches. Por defecto, está ajustado que los botones A y B enciendan/apaguen dos memorias de delay diferentes y se “cancelen” entre sí. El botón C queda para las funciones de Tap Tempo. Pero podemos llegar a hacer que A y B no sean excluyentes y que podamos superponer ambos delays si lo deseamos. Otra alternativa es descartar la función de Tap Tempo del botón C y aprovecharlo como un botón de banco adicional. Y aún tendríamos otra opción: emplear los botones B y C para subir y bajar de memorias de efecto secuencialmente y reservar el A únicamente para encender el efecto buscado. La cosa no termina aquí, ya que el nivel de personalización de las opciones de control es altísimo, sobretodo si tenemos en cuenta los pedales externos, los de expresión, y las diversas opciones de control automático interno (LFO’s y otras posibilidades de manejo de parámetros como el tiempo de delay, rate de modulaciones y otras variables). Al llegar a este punto, nos recuerda muchísimo al planteamiento de pedaleras como la GT-8, GT-10 y sus sucesoras. Aunque tanta opción puede agobiar a algunos, insistimos en que no hay por qué llegar a esta profundidad de edición si no se desea.

Sonido

[Índice]

En el aspecto sonoro, el Boss DD-500 da buen rendimiento y tiene una buena paleta de colores a escoger. El pedal cuenta con las opciones clásicas en este tipo de productos: delays digitales, de emulación analógica y de cinta, así como muchas otras variantes algo más galácticas. Los matices entre los diferentes delays clásicos están bien recreados, tal vez no sea una emulación absolutamente fiel de los originales, pero cumplen su cometido, transportándonos al espectro sonoro deseado. Así, los delays digitales nos ofrecen su rebote característico mientras que las emulaciones de delays analógicos aportan esa “degradación” sonora que los identifica y adornan la señal original sin eclipsarla. La modulación es agradable y es fácil tenerla controlada, evitando caer en sonidos extravagantes. A menos, claro está, que sea eso lo que queramos, en cuyo caso también contamos con un buen arsenal: opciones como el Tera Echo, el Shimmer y funciones de control extra como el Hold, Warp o Twist (que son capaces de variar valores como el feedback o el tiempo de la forma adecuada para crear extrañas texturas) harán las delicias de aquellos a quienes más les guste experimentar.

Pero para nosotros, había una pregunta clave: ¿Suena mejor que sus competidores? Como siempre, es en primer lugar una cuestión de gusto, ya que podemos imaginar perfectamente a guitarristas utilizando indistintamente un Eventide Timefactor, un Strymon Timeline o esta unidad con resultados satisfactorios. El DD-500 es una máquina lo bastante completa como para ser comparada a los citados pedales pero, a la vez, las diferencias de carácter existentes son muy importantes. Nos ha parecido un pedal con algo más de personalidad que el Eventide Timefactor, un pedal que en ocasiones tiende a ser algo neutro en coloración. En el extremo opuesto tendríamos el Strymon Timeline, cuyas modulaciones etéreas son muy fáciles de identificar debido a su protagonismo y ya son un sello de carácter de la marca. El lugar que ocupa el DD-500 es justo a mitad de camino: es algo más genérico que el Timeline pero tiene más carácter que el Eventide Timefactor. Este sonido “intermedio” está bastante bien calibrado, y lo hace una buena recomendación para alguien que busque un arsenal de delays clásicos en un paquete sencillo de usar y a un precio algo menor que sus contrincantes.

Como puntos negativos, destacaríamos que nos ha parecido que el sonido es algo más “pequeño” y menos lujoso que sus equivalentes de Strymon y Eventide. Quizás es un tema de sobriedad en el efecto, pero el sonido desencadenado al utilizar el DD-500 parece de menor envergadura, más funcional que épico, por así decirlo. Por otra parte, algunos efectos como el Shimmer no terminan de sonar muy impresionantes, ya que al algoritmo de pitch shifting no tiene la suavidad que empresas como Eventide, Fractal o Digitech han logrado. Por dar una orientación, aunque incluya efectos muy llamativos en realidad estaría más cerca del TC Electronic Flashback 4X, pero con una pantalla incorporada para acceder a la totalidad de opciones de ajuste desde el propio pedal (en el TC Electronic deberíamos usar un ordenador o dispositivo móvil para acceder a sus funciones ampliadas). Ello no quita que nos hayamos divertido bastante con algunos algoritmos como el Slow Attack (que reduce el ataque de las notas para lograr una aparición gradual de nuestro sonido) o el Filter.

Muestras de sonido

[Índice]
Tipo de Delay Descripción Clip de audio
Digital Standard Delay digital clásico
Analog Emulación de un delay analógico
Dual Dos voces de delay digital
Filter Filtro aplicado a las copias
Pattern Las repeticiones crean un motivo rítmico
Reverse Las repeticiones se reproducen hacia atrás
Sfx Las copias tienen aplicada una filtro lo-fi
Shimmer Las copias tienen Pitch Shifting
Slow Attack El ataque de la señal original es suavizado creando un "efecto violín"
Tape Emulación de un delay de cinta
Tera Echo Efecto basado en el pedal "Tera Echo" de Boss
Vintage Digital Emula el sonido de los primeros pedales de delay digitales
Dual Delay doble con modulación
Pattern Otro ejemplo de delay con patrón rítmico

Conclusión final

[Índice]

La conclusión para nosotros es muy clara: se trata de un pedal en que la función es la prioridad máxima. Su misión es la de tener sonidos solventes que estén a la altura de los tiempos actuales, pero con un manejo sencillo y con inmediatez, y esos dos puntos los cumple con creces. Aunque tiene también opciones de ajuste sofisticadas de mucha profundidad, no es esa la razón por lo que nos ha gustado: su punto fuerte es la facilidad de uso. Es cierto que en cuanto al sonido, es un pedal menos ostentoso que otros productos del mercado. Pero también sabemos que hay muchos guitarristas que no necesitan delays muy extraños, y en eso cumple a la perfección. Además, es más económico que algunos de los pedales con los que lo hemos comparado.

Por lo tanto, no lo recomendaríamos a aquellos guitarristas que busquen en el DD-500 la vertiente más psicodélica, persiguiendo efectos de pitch y modulaciones estratosféricas, ya que creemos que es algo menos espectacular y refinado en ese sentido. El DD-500 es más bien una máquina que permite trabajar con los delays clásicos de BOSS con rapidez y eficiencia, y es la herramienta ideal para quien busque exactamente eso.

DÓNDE COMPRAR
Te puede interesar