No hay límites de velocidad. Historia real.

#1 por Andrew85 el 19/05/2010
Alguien escribió:
No hay límites de velocidad. (Las lecciones que me cambiaron la vida.)

2009-12-27



Tanto si eres un estudiante, un maestro o tienes hijos, creo que te gustará esta historia sobre cómo un maestro puede cambiar por completo y para siempre la vida de alguien, en tan solo unas pocas lecciones.


Conocí a Kimo Williams cuando tenía 17 años, el verano después de haberme graduado de la escuela secundaria en Chicago, unos meses antes de empezar la Berklee College of Music.


Llamé a un anuncio del diario de un estudio de grabación, con una pregunta al azar sobre composición tipográfica musical.


Cuando el dueño del estudio supo que iría a Berklee, me dijo, “Me gradué en Berklee y fui maestro por algunos años allí. Apuesto a que puedo enseñarte dos años de teoría en unas pocas lecciones. Creo que puedes graduarte en dos años si logras comprender que no hay límites de velocidad. Ven a mi estudio mañana a las 9 de la mañana para tu primera lección, si te interesa. No te cobraré.”


¿Graduarme en 2 años? ¡Increíble! Me gustaba su estilo. Ése era Kimo Williams.


Entusiasmado como nunca, me presenté en su estudio a las 8:40 de la mañana siguiente, así que esperé afuera hasta las 8:59 antes de tocar el timbre.


(Hace poco lo escuché contar esta misma historia desde su punto de vista, así: “Una mañana sonó el timbre de mi casa a las 8:59 y no tenía idea por qué. Todos los días me encuentro con muchachos que dicen querer ser grandes músicos. Les digo que puedo ayudarlos y que, si lo dicen en serio, vengan a mi estudio a las 9 de la mañana del día siguiente. La mayoría nunca viene. Es mi método para desmalezar a los que están realmente comprometidos, de los muchachos que son puro bla bla. Pero ahí estaba, listo para empezar.¨


Abrió la puerta. Un hombre negro, alto y flaco, con una camiseta hawaiana y un gran sombrero, una cicatriz cuadrada sobre su nariz, un aire tranquilo y relajado y una sonrisa inmensa, observándome de arriba a abajo y asintiendo con la cabeza.


Luego de una bienvenida de un minuto, estábamos en el piano analizando la partitura de un estándar de jazz. Me explicó rapidamente los acordes basados en la escala diatónica. Me explicó cómo la disonancia del tritono del acorde de Dominante con la Séptima bemol hace que sea necesario resolver en la Tónica. Luego de un minuto, ya estaba siendo interrogado, ¨Si el acorde de Dominante con Séptima bemol tiene ese tritono, entonces también lo tiene otro acorde de Séptima bemol. ¿Cuál?”


“Mmhh... ¿el acorde de Segunda bemol?”


“¡Correcto! Entonces ése es un acorde sustituto. Cualquier acorde de Séptima bemol puede ser sustituido por otro acorde de Séptima bemol que comparta el mismo tritono. Entonces, rearmoniza todos los acordes que puedas en este esquema. Vamos.”


La lección tenía un ritmo vertiginoso y me encantaba. Finalmente alguien me estaba desafiando, obligándome a estar alerta, alentándome y esperando que progresara más y más, muy rápidamente. Estaba aprendiendo tan rápido que sentía la adrenalina de un deporte o un videojuego. Como si estuviéramos jugando a lanzarnos la pelota, primero me enseñaba algo y luego me lo lanzaba para verificar si lo había comprendido del todo, esperando a que yo respondiera.


En nuestra lección de tres horas de esa mañana, me enseñó un semestre entero de las clases de armonía de Berklee. En nuestras próximas cuatro lecciones, me enseñó el programa de los siguientes cuatro semestres de armonía y arreglos.


Cuando fui a la universidad e hice mis exámenes de ingreso, me convalidaron esos seis semestres de clases obligatorias.


Luego, como me sugirió, compré el material bibliográfico de otros cursos obligatorios y los aprendí solo, haciendo la tarea a mi propio ritmo, luego rendí el exámen final y aprobé los cursos.


Siguiendo esta táctica, además de asistir a mis cursos regulares, me gradué en dos años y medio (obtuve mi licenciatura a los 20 años), sacándole el jugo a toda oportunidad de aprender fuera de la universidad tanto como pudiera.


Pero la enseñanza que aprendí para toda la vida fue esta:


Las grandes expectativas de Kimo hicieron que mi vida adoptara un nuevo ritmo. Me enseñó que “el ritmo normal es para los bobos”, que el sistema está diseñado para que todos puedan continuar. Si tienes más impulso que ¨cualquiera¨, entonces puedes lograr mucho más de lo que se espera de ti. Y esto se aplica a TODOS los aspectos de la vida, no solo a la escuela.


Antes de conocerlo, era solo un muchacho que quería ser músico, haciéndolo esporádicamente.


Luego de nuestras cinco lecciones, tener altas expectativas se convirtió en mi norma, que todavía mantengo. Ya sea en la música, los negocios o en mi vida personal y ya sea que haya alcanzado o no esas expectativas, lo cierto es que le debo cada cosa maravillosa que me ha ocurrido en la vida a las altas expectativas de Kimo. Eso es todo lo necesario. Un encuentro fruto del azar y cinco lecciones de música para convencerme de que puedo hacer algo mejor de lo que todos esperan.


(Al igual que todos los demás.)


Les deseo a todos la suerte de tener este tipo de experiencia. No tengo habilidades innatas. La intención de este artículo no era hablar sobre mí, sino sobre el poder transformador de un gran maestro y de las altas expectativas.


Fuente: http://sivers.org/kimo

El presente mensaje no es más que una opinión personal que no constituye, bajo ninguna circunstancia, una verdad absoluta.

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#2 por Perry el 19/05/2010
Muy buena historia, esto me recuerda a la frase: "Hace mas el que quiere que el que puede", al simple hecho de mostrar entusiasmo, y no rendirte tan facilmente hace que se te abran muchas puertas....
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#3 por corlleo el 19/05/2010
Que historia!!
me has tenido pegado al ordenador hasta el final!:si:
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--334474--
#4 por --334474-- el 19/05/2010
Yo llevo mas o menos 5 meses con mi profesor de guitarra, y ya tengo conocimientos de armonía de 2 de conservatorio profesional de guitarra eléctrica, no la tengo muy fresca a la hora de "calcular" y aplicarla a la guitarra por que no practico mucho, pero se que si me pongo, lo aprendo todo al momento...
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#5 por -arawn- el 19/05/2010
Que gran historia...
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#6 por Zeshin el 19/05/2010
Asombroso, muuy interesante :D
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#7 por enzo_adv el 22/05/2010
gran historia y gran ese maestro kimo


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#8 por davr el 22/05/2010
Vaya guionazo para una peli :D

"Jesus camina sobre las aguas, Chuck Norris camina sobre Jesus"

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--295071--
#9 por --295071-- el 22/05/2010
gran historia
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#10 por Messientosegurooo el 23/05/2010
Me ha gustado ;)
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#11 por steve506 el 23/05/2010
Kimo es un grosso...espero que lo sepa!

Qué gran enseñanza....como decia el gran ludwig:

Alguien escribió:
El genio se compone del dos por ciento de talento y del noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación.


salud! :brindis:

No comparto tus ideas, pero moriría por defender tu derecho a expresarlas.

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